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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

27 de junio de 2017

SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA, 27 DE JUNIO.

SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
San Cirilo de Alejandría
(376-444)
Etim. del nombre: "Ciris": mandar, quien manda.
Fiesta: 27 de junio
Patriarca de Alejandría, Doctor de la Iglesia
San Atanasio y San Cirilo (derecha)
San Cirilo de Alejandría
Cyril of Alexandria.jpg
Patriarca de la Iglesia ortodoxa

Predecesor
Teófilo I

Sucesor
Dióscoro I


Otros títulos
Patriarca de Alejandría

Iglesia
Iglesia ortodoxa de Alejandría

Festividad
27 de junio Forma ordinaria del rito romano
9 de febrero Forma extraordinaria del rito romano
18 de enero y 9 de junio BizantinoAtributos

vestimentas obispo griego
Venerado en

Iglesia coptaIglesia católicaIglesia ortodoxaIglesia Luterana

Patronazgo
Alejandría
Información personal

Nacimiento
c. 370-373
AlejandríaImperio romano de Oriente

Fallecimiento
c. 444
AlejandríaEgipto
Su autoridad sirvió santamente los designios de Dios. San Cirilo es famoso por su defensa de la ortodoxia contra la herejía, particularmente contra el nestorianismo.
Arzobispo de Alejandría (Egipto). Defensor de la doctrina que proclama a María la Theotokos: Madre de Dios. Esta doctrina fue proclamada como dogma en el Concilio de Efeso (431) que San Cirilo presidió bajo la autoridad el Papa Celestino. Su gran oponente era Nestóreo, patriarca de Constantinopla.
Al ponerse en duda que María es madre de Dios se ponía en duda la identidad de Jesucristo quien es una persona divina. Por eso San Cirilo no solo aportó a la Mariología sino también a la Cristología.
El argumento de San Cirilo: María es la Theotokos, no porque ella existiese antes de Dios o hubiese creado a Dios. Dios es eterno y María Santísima es una criatura de Dios. Pero Dios quiso nacer de mujer. La persona que nace de María es divina por lo tanto ella es madre de Dios.
Su santa defensa de la verdad le ganó la cárcel y muchas luchas pero salió victorioso.
Testimonio de San Cirilo al final del Concilio de Efeso:
"Te saludamos Ho María, Madre de Dios, verdadero tesoro de todo el universo, antorcha que jamás se apagará, templo que nunca será destruido, sitio de refugio para todos los desamparados, por quien ha venido al mundo el que es bendito por los siglos. Por ti la Trinidad ha recibido más gloria en la tierra; por ti la cruz nos ha salvado; por ti los cielos se estremecen de alegría y los demonios son puestos en fuga; el enemigo del alma es lanzado al abismo y nosotros débiles criaturas somos elevados al puesto de honor".
Y sobre la realidad histórica que se vivía:
"No se puede imaginar la alegría de este pueblo fervoroso cuando supo que el Concilio había declarado que María sí es Madre de Dios y que los que no aceptaran esa verdad quedan fuera de la Iglesia. Toda la población permaneció desde el amanecer hasta la noche junto a la Iglesia de la Madre de Dios donde estábamos reunidos los 200 obispos del mundo. Y cuando supieron la declaración del Concilio empezaron a gritar y a cantar, y con antorchas encendidas nos acompañaron a nuestras casas y por el camino iban quemando incienso. Alabemos con nuestros himnos a María Madre de Dios y a su Hijo Jesucristo a quien sea todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos".
SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
BENEDICTO XVI - AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 3 de octubre de 2007
San Cirilo de Alejandría
Queridos hermanos y hermanas:
También hoy, continuando nuestro camino siguiendo las huellas de los Padres de la Iglesia, nos encontramos con una gran figura: san Cirilo de Alejandría. Vinculado a la controversia cristológica que llevó al concilio de Éfeso del año 431 y último representante de relieve de la tradición alejandrina, san Cirilo fue definido más tarde en el Oriente griego como "custodio de la exactitud" —que quiere decir custodio de la verdadera fe— e incluso como "sello de los Padres". Estas antiguas expresiones manifiestan muy bien un dato que, de hecho, es característico de Cirilo, es decir, la constante referencia del obispo de Alejandría a los autores eclesiásticos precedentes (entre éstos sobre todo a Atanasio) con el objetivo de mostrar la continuidad de la propia teología con la tradición. Se insertó voluntaria y explícitamente en la tradición de la Iglesia, en la que reconocía la garantía de continuidad con los Apóstoles y con Cristo mismo.
Venerado como santo tanto en Oriente como en Occidente, en 1882 san Cirilo fue proclamado doctor de la Iglesia por el Papa León XIII, quien al mismo tiempo atribuyó el mismo título a otro importante representante de la patrística griega: san Cirilo de Jerusalén. Se revelaron así la atención y el amor por las tradiciones cristianas orientales de aquel Papa, que después proclamó también doctor de la Iglesia a san Juan Damasceno, mostrando así que tanto la tradición oriental como la occidental expresan la doctrina de la única Iglesia de Cristo.
SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
Nos han llegado muy pocas noticias sobre la vida de san Cirilo antes de su elección a la importante sede de Alejandría. Cirilo, sobrino de Teófilo, que desde el año 385 rigió como obispo, con mano firme y prestigio, la diócesis de Alejandría, nació probablemente en esa misma metrópoli egipcia entre el año 370 y el 380. Pronto se encaminó hacia la vida eclesiástica y recibió una buena educación, tanto cultural como teológica. En el año 403 se encontraba en Constantinopla siguiendo a su poderoso tío y allí participó en el Sínodo conocido con el nombre de la Encina, que depuso al obispo de la ciudad, Juan (después conocido como Crisóstomo), registrando así el triunfo de la sede de Alejandría sobre su rival tradicional, Constantinopla, donde residía el emperador. Tras la muerte de su tío Teófilo, Cirilo, que aún era joven, fue elegido en el año 412 obispo de la influyente Iglesia de Alejandría, gobernándola con gran firmeza durante treinta y dos años, tratando siempre de afirmar el primado en todo el Oriente, fortalecido asimismo por los vínculos tradicionales con Roma.
Dos o tres años después, en el 417 ó 418, el obispo de Alejandría dio pruebas de realismo al recomponer la ruptura de la comunión con Constantinopla, que persistía ya desde el año 406 tras la deposición de san Juan Crisóstomo. Pero el antiguo contraste con la sede de Constantinopla volvió a encenderse diez años después, cuando en el año 428 fue elegido obispo Nestorio, un prestigioso y severo monje de formación antioquena. El nuevo obispo de Constantinopla suscitó pronto oposiciones, pues en su predicación prefería para María el título de "Madre de Cristo" (Christotokos), en lugar del de "Madre de Dios" (Theotokos), ya entonces muy querido por la devoción popular.
El motivo de esta decisión del obispo Nestorio era su adhesión a la cristología de la tradición antioquena que, para salvaguardar la importancia de la humanidad de Cristo, acababa afirmando su separación de la divinidad. De este modo no era ya verdadera la unión entre Dios y el hombre en Cristo y, por tanto, ya no se podía hablar de "Madre de Dios".
La reacción de Cirilo —entonces máximo exponente de la cristología de Alejandría, que subrayaba con fuerza la unidad de la persona de Cristo— fue casi inmediata y se desplegó con todos los medios ya a partir del año 429, enviando también algunas cartas al mismo Nestorio. En la segunda misiva (PG 77, 44-49) que le envió Cirilo, en febrero del 430, leemos una clara afirmación del deber de los pastores de preservar la fe del pueblo de Dios. Este era su criterio, por lo demás válido también para hoy: la fe del pueblo de Dios es expresión de la tradición, es garantía de la sana doctrina. 
SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
Escribe estas líneas a Nestorio: 
 "Es necesario exponer al pueblo la enseñanza y la interpretación de la fe de la manera más irreprensible y recordar que quien escandaliza aunque sea a uno solo de los pequeños que creen en Cristo padecerá un castigo intolerable".
En la misma carta a Nestorio —misiva que más tarde, en el año 451, sería aprobada por el concilio de Calcedonia, cuarto concilio ecuménico—, Cirilo describe con claridad su fe cristológica: "Siendo distintas las naturalezas que se unieron en esta unidad verdadera, de ambas resultó un solo Cristo, un solo Hijo: no en el sentido de que la diversidad de las naturalezas quedara eliminada por esta unión, sino que la divinidad y la humanidad completaron para nosotros al único Señor Jesucristo e Hijo con su inefable e inexpresable conjunción en la unidad".
Y esto es importante: realmente la verdadera humanidad y la verdadera divinidad se unen en una sola Persona, nuestro Señor Jesucristo. Por ello, sigue diciendo el obispo de Alejandría, "profesamos un solo Cristo y Señor, no en el sentido de que adoramos al hombre junto con el Logos, para no insinuar la idea de la separación diciendo "junto", sino en el sentido de que adoramos a uno solo y al mismo, pues su cuerpo no es algo ajeno al Logos, con el que está sentado a la diestra del Padre. No están sentados a su lado dos hijos, sino uno solo unido con la propia carne".
Muy pronto el obispo de Alejandría, gracias a agudas alianzas, logró que Nestorio fuera condenado repetidamente: por parte de la sede romana con una serie de doce anatematismos redactados por él mismo y, finalmente, por el concilio de Éfeso, en el año 431, el tercer concilio ecuménico. La asamblea, que se desarrolló con vicisitudes tumultuosas, concluyó con el primer gran triunfo de la devoción a María y con el exilio del obispo de Constantinopla que no quería reconocer a la Virgen el título de "Madre de Dios", a causa de una cristología equivocada, que ponía división en el mismo Cristo. Ahora bien, después de haber prevalecido de este modo sobre el rival y su doctrina, san Cirilo supo alcanzar ya en el año 433 una fórmula teológica de compromiso y de reconciliación con los de Antioquía. Y esto también es significativo: por una parte se da la claridad de la doctrina de la fe, pero, por otra, la intensa búsqueda de la unidad y de la reconciliación. En los años siguientes se dedicó con todos los medios a defender y aclarar su posición teológica hasta la muerte, acaecida el 27 de junio del año 444.
SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
Los escritos de san Cirilo —verdaderamente muy numerosos y difundidos ampliamente incluso en diferentes traducciones latinas y orientales ya durante su vida, prueba de su éxito inmediato—, son de importancia primaria para la historia del cristianismo. Son importantes sus comentarios a muchos libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, entre los que destaca todo el Pentateuco, Isaías, los Salmos y los evangelios de san Juan y de san Lucas. Son de gran importancia también sus muchas obras doctrinales, en las que aparece continuamente la defensa de la fe trinitaria contra las tesis arrianas y contra las de Nestorio. La base de la enseñanza de san Cirilo es la tradición eclesiástica y, en particular, como he mencionado, los escritos de san Atanasio, su gran predecesor en la sede de Alejandría. Entre los otros escritos de san Cirilo hay que recordar finalmente los libros Contra Juliano, última gran respuesta a las polémicas anticristianas, dictada por el obispo de Alejandría probablemente en los últimos años de su vida para replicar a la obra Contra los galileos, compuesta muchos años antes, en el año 363, por el emperador que fue llamado el Apóstata por haber abandonado el cristianismo en el que había sido educado.
La fe cristiana es ante todo encuentro con Jesús, "una Persona que da un nuevo horizonte a la vida" (Deus caritas est, 1). San Cirilo de Alejandría fue un incansable y firme testigo de Jesucristo, Verbo de Dios encarnado, subrayando sobre todo la unidad, como repite en el año 433, en la primera carta (PG 77, 228-237) al obispo Sucenso: "Uno solo es el Hijo, uno solo el Señor Jesucristo, ya sea antes de la encarnación ya después de la encarnación. En efecto, no era un Hijo el Logos nacido de Dios Padre, y otro el nacido de la santísima Virgen; sino que creemos que precisamente Aquel que existe antes de los tiempos nació también según la carne de una mujer". Esta afirmación, más allá de su significado doctrinal, muestra que la fe en Jesús Logos nacido del Padre está también muy arraigada en la historia, pues, como afirma san Cirilo, este mismo Jesús entró en el tiempo al nacer de María, la Theotokos, y estará siempre con nosotros, según su promesa. Y esto es importante: Dios es eterno, nació de una mujer y sigue con nosotros cada día. En esta confianza vivimos, en esta confianza encontramos el camino de nuestra vida.
SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA
Fuente:
http://www.corazones.org/santos/cirilo_alejandria.htm
https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2007/documents/hf_ben-xvi_aud_20071003.html

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO, 27 de Junio - Patrona de los Padres Redentoristas, de Haití y de la Sanidad Castrense.

Nuestra Señora del Perpetuo SocorroTécnica: LitografíaAutor: AnónimoAño: Mediados del siglo XX.
El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Desprestaur.jpg
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Venerada enRoma
TemploIglesia de San Alfonso del Esquilino , Roma
Festividad27 de junio
Fecha de la imagensiglo IX o XII
EstiloIcono
El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte.
Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.
HISTORIA
En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe.
¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.
Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro.
La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.
Icono de la Virgen del Perpetuo Socorro antes de su restauración.
CAE LA PINTURA EN MANOS DE UNA FAMILIA
Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen.
Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader. 
Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual.
Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. 
De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió. La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. Así, día a día, fue aplazando el deshacerse de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían.
La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora. Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones. Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara. La Virgen escuchó su oración. La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas.
Vitral con la historia de la imagen.
ACCEDE LA VIUDA A ENTREGAR LA PINTURA
Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió. Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.
La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. 
En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.
En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro.
Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

  1. Iniciales en griego para "Madre de Dios". Las Abreviaturas Griegas que hay escritas sobre el Icono significan:
    MP OY [Meter Theou]: Madre de Dios (en los ángulos superiores del Icono)
    O AP M [O Arjanguelos Mijael]: el Arcángel Miguel (sobre el arcángel que está a la izquierda del quien mira).
    O AP G [O Arjanguelos Gabriel]: el Arcángel Gabriel (sobre el arcángel que está a la derecha del que mira).
    IC XC [Iesus Jristos]: Jesucristo (a la derecha de la cabeza de Jesús Niño).
  2. Corona. Fue añadida al cuadro original por orden de la Santa Sede en 1867. Es un tributo a los muchos milagros obrados por Nuestra Señora bajo la advocación del "Perpetuo Socorro".
  3. Estrella en el velo de la Virgen. Ella es la Estrella del Mar… que trajo la luz de la luz al mundo en tinieblas… la estrella que nos conduce al puerto seguro del Cielo.
  4. Inicial griega para "San Miguel, el arcángel". Sostiene la lanza y la esponja de la Pasión de Cristo.
  5. Inicial griega para "San Gabriel, el arcángel". Sostiene la cruz y los clavos.
  6. La boca de María. Es pequeña para significar un recogimiento silencioso. Ella habla poco.
  7. Los ojos de María. Son grandes para todos nuestros problemas. Están vueltos siempre hacia nosotros.
  8. Túnica roja. Los colores que llevaban la vírgenes en los tiempos de Cristo.
  9. Iniciales griegas para "Jesucristo".
  10. Las manos de Cristo. Con las palmas boca abajo y dentro de las de su madre, indican que las gracias de la redención están bajo su custodia.
  11. Fondo amarillo. Es el símbolo del cielo, donde Jesús y María están ahora entronizados. El amarillo también brilla a través de sus ropas, mostrando así la felicidad celestial que puede traer a los cansados corazones humanos.
  12. Manto azul oscuro. Es el color que usaban la madres en Palestina. María es las dos cosas a la vez: virgen y Madre.
  13. Mano izquierda de María. Sostiene de manera posesiva a Cristo. Ella es su madre. Es una mano consoladora para todo el que acuda a ella.
Sandalia caída. ¿Ha casi perdido Jesús su sandalia corriendo hacia María en busca de consuelo ante el pensamiento de su Pasión?
DESCRIPCIÓN DEL ICONO
Detalle Arcángel Miguel
La imagen o icono original del Perpetuo Socorro está pintado al temple sobre madera. Mide 53 cm de alto por 41,5 cm de ancho.≮ Sobre un fondo de oro destacan cuatro figuras. En el centro, llenándolo todo como protagonistas, la Virgen María y el Niño Jesús; y en un lejano segundo plano, los dos arcángeles Miguel y Gabriel con los instrumentos de la Pasión. Según costumbre oriental, cada personaje está identificado por una inscripción griega en abreviatura.
Detalle Arcángel Gabriel
La Virgen es mostrada sólo de medio cuerpo y de pie. Viste una túnica de color rojo abrochada en el cuello y un manto azul marino que la cubre desde la cabeza. Bajo el manto apunta una cofia de color verde mar, que recoge y oculta sus cabellos. Tiene sobre la frente dos estrellas. Las coronas de oro y pedrería del Niño y de la Madre son regalos del Capítulo Vaticano para su coronación.
El Niño Jesús descansa sobre el brazo izquierdo de su Madre y se agarra con ambas manos a la mano derecha de María, buscando protección, al contemplar los instrumentos de la Pasión que le aguarda. Su figura es de cuerpo entero, vestido con túnica verde, ceñida con faja roja y de su hombro derecho cuelga un manto de color rojizo marrón. Tiene entrecruzadas las piernas y lleva los pies calzados con simples sandalias, con la peculiaridad que la del pie derecho queda suelta y colgando. Los instrumentos que presenta el Arcángel Gabriel son la cruz griega de doble travesaño y cuatro clavos. El Arcángel Miguel lleva la lanza y la esponja. Ambos arcángeles ocultan sus manos que sostienen un pomo con los símbolos de la Pasión. Los abundantes pliegues y sombreados de las vestiduras van profusamente marcados en color oro.∈
HALLAZGO DE UN SACERDOTE REDENTORISTA
Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su sede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso.
Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían.
En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones:
  • La iglesia actual de San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. 

Iglesia de San Alfonso, construida sobre las ruinas de la iglesia de San Mateo.

Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir:
  • "Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides". 
El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego.
Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.
Iglesia de San Alfonso, construida sobre las ruinas de la iglesia de San Mateo.
Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán.
El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años.
A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen.
Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. 
Beato Pío IX
Papa de la Iglesia católica
16 de junio de 18467 de febrero de 1878
Popepiusix.jpg
SedeBasílica de Letrán
Ordenación10 de abril de 1819
por Fabrizio Sceberras Testaferrata
Consagración episcopal3 de junio de 1827
por Francesco Saverio Castiglione
Proclamación cardenalicia14 de diciembre de 1840
por Gregorio XVI
PredecesorGregorio XVI
SucesorLeón XIII
Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición.
El Santo Padre escuchó con atención. Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada.
Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán.
También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.
APARECE Y SE VENERA, POR FIN, EL CUADRO DE NUESTRA SEÑORA.
Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios. Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria.
A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.
La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios
A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.
Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes.
MENSAJE DEL ICONO

DETALLE MANOS VIRGEN PERPETUO SOCORRO
María del Perpetuo Socorro es un icono bizantino de la escuela cretense, una imagen representativa de la Virgen de la Pasión. La interpretación general es clara.
Los arcángeles Gabriel y Miguel presentan a Jesús niño los instrumentos de sus sufrimientos futuros. Al contemplar esta dramática visión, el Niño, en su condición de hombre mortal, se asusta y se estremece y en un brusco movimiento busca socorro en los brazos de su Madre, a cuya mano se aferra con fuerza. El susto y movimiento brusco del Niño están expresados por la contorsión de piernas, el repliegue del manto y la sandalia desprendida.
El icono representa la realidad teológica completa de la Redención por la Pasión. Los instrumentos de la Pasión no son sólo presagio de dolor y muerte, aparecen en las manos ‘veladas’ como trofeo y símbolo de victoria lograda.
PATRONA DE HAITI
Teniendo esta advocación mariana como patrona de su congregación, los Padres Redentoristas la llevaron a sus misiones en Haití. Allí se le edificó un santuario en Béle-Aire, cerca de Puerto Príncipe.
En 1883 una terrible epidemia de viruela azotaba el país. Los devotos acudieron a la Virgen del Perpetuo Socorro y le hicieron una novena. La epidemia cesó milagrosamente y se decidió nombrarla patrona del país.
En 1993 se celebró con gran regocijo el centenario del milagro y del nombramiento de la Virgen como patrona. El Papa Juan Pablo II visitó Haití para esta celebración y puso al país bajo el amparo de la Virgen del Perpetuo Socorro.
SIGNOS DE LA IMAGEN DE NUESTRA MADRE DEL PERPETUO SOCORRO (conocida en el Oriente bizantino como el icono de la Madre de Dios de la Pasión)
Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante el decimotercero o decimocuarto siglo.
El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas.
La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad.
Cuando este retrato fue pintado, no era común pintar aureolas. Por esta razón el artista redondeó la cabeza y el velo de la Madre para indicar su santidad. Las halos y coronas doradas fueron añadidas mucho después. 
El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras. 
Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad. 
En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo porque es -María- a quien el artista quiso enfatizar.
Los encantos del retrato son muchos, desde la ingenuidad del artista, quien quiso asegurarse que la identidad de cada uno de los sujetos se conociera, hasta la sandalia que cuelga del pie del Niño. 
El Niño divino, siempre con esa expresión de madurez que conviene a un Dios eterno en su pequeño rostro, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro. El pequeño Jesús tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.
En su doble denominación, esta bella imagen de la Virgen nos recuerda el centralismo salvífico de la pasión de Cristo y de María y al mismo tiempo la socorredora bondad de la Madre de Dios y nuestra.

https://www.youtube.com/watch?v=bU1jZPj9hYA
NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO, PATRONA DE SANIDAD CASTRENSE
Homilía de monseñor Antonio Juan Baseotto, obispo castrense 24 de junio de 2004
La designación de la Madre de Dios bajo el título de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro como Patrona de la Sanidad en el ámbito castrense, no es algo fortuito o producto de una ocurrencia caprichosa.
Los Equipos Quirúrgicos de Vanguardia, pequeñas organizaciones con una plantilla de personal sanitario, medios de transporte y un completo equipo quirúrgico embalado en cajones y cestos de mimbre para facilitar su transporte, fueron empleados por primera vez en septiembre de 1921 y con ellos se consiguió llevar asistencia sanitaria hasta casi el mismo frente de combate, proporcionando una importante disminución de mortalidad. El Hospital Quirúrgico de Montaña a Lomo, se estrenó en las operaciones de el Jemis en abril de 1922 realizándose en aquella ocasión más de cuatrocientas intervenciones. Se trataba de una instalación portátil, apta para el terreno montañoso de Marruecos donde los vehículos no eran capaces de llegar
🔺La imagen es un icono: una composición religiosa con un estilo propio, que centra la atención en la Madre de Dios y en Jesucristo Niño quien se acoge al refugio de sus brazos. Flanquean la figura central en tamaño más reducido (lo que expresa que son de menor categoría) las imágenes de los Arcángeles Miguel y Rafael. Ambos presentan los instrumentos de la Pasión: cruz, lanza, esponja, etc.
El primer mensaje que nos transmite es la actitud humana ante el dolor. La reacción espontánea es de temor, rechazo, huida ... El temor se refleja en el Niño que mira con ojos interrogantes y asustados, tembloroso su cuerpo y la angustia en sus manos que se aferran a las de la Madre. Nos trae a la memoria aquel. “si es posible aparta de mí este cáliz”: en el cuadro como un anuncio futuro, en el huerto como una realidad inminente ante la cruz de la Pasión.
La mirada de la Madre de Dios invita a la reflexión. Tiene un aire de tristeza, de dolor; pero también de contemplación profunda que induce a meditar, a pensar...
Y toda la composición trae un mensaje de esperanza y de consuelo en el dolor, como llama el Concilio: “María, signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (L.G. 68)
Ese consuelo y esa esperanza es lo que indica el nombre con el que quiso ser invocada: “Soy la Madre del Perpetuo Socorro”.
La contemplación de esa mirada nos lleva a buscar el significado del dolor, de la enfermedad. Sabemos que el dolor en todas sus formas es consecuencia del pecado, el fruto amargo producido por la primera rebeldía allá en el Génesis. Pero, después que Jesucristo muere y resucita, adquiere una dimensión, un significado nuevo. Más aún 
–como enseña San Pablo– “completa en bien de los redimidos lo que falta a la Pasión de Cristo”.
La Armada Española en Haiti (mision humanitaria)
La enfermedad para el cristiano es como el sol ardiente del verano que produce la madurez de los frutos. Contiene en sí una potencialidad no imaginada, una fecundidad que va más allá de lo que puedan verificar los experimentos del laboratorio. Entra en la categoría de los valores del Reino de los Cielos.
Ante todo la mirada de la Madre de Dios, induce la calma, a la serenidad, a la paz que nacen de la cercanía del Salvador y de quien es nuestra firme esperanza y seguro consuelo: de quien es Perpetuo Socorro.
Sanitarios militares durante unos ejercicios de evacuación.
Como todo icono, no tiene proyección, profundidad, sombras... Todo esta en un solo plano. Como la eternidad: el “nunc stans” (ahora detenido) de Sto. Tomas de Aquino. Para Dios todo es presente. No hay antes o después: es eterno. El socorro de María es perpetuo.
El fondo dorado del cuadro indica el cielo; la felicidad eterna. Su enseñanza?: “evalúen lo que sucede puesta su mirada en la eternidad, con la esperanza en el cielo...” No en las cosas que pasan, porque “ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para los que le aman”. Observar, valorar lo que es transitorio, con el pensamiento puesto en lo eterno: lo que es para siempre.
El consuelo más sólido y verdadero del que sufre es la verdad. Y la Verdad con mayúscula ... Al enfermo no se lo engaña fácilmente: para no mirar de frente la eternidad (que se termina su peregrinación), aparentemente cree (quiere creer) que no está tan mal, que ya pasará el mal transe, que está mejorando ... Al profesional, al verlo sufrir, mas de un vez le acosa el pensamiento de “abreviar el dolor”. Los países “civilizados” lo llaman eutanasia. Simple y mentiroso eufemismo para ocultar un asesinato. La vida es patrimonio exclusivo de Dios. Y lo que realmente importa es la etapa de la eternidad, la definitiva, la que anhela todo ser humano, que tiene vocación del absoluto (“peregrino del absoluto”...)
La mirada de la Madre de Dios, nos invita a tener ante el dolor la única postura realista y esperanzada: la que nace de la fe en Jesucristo, el siervo suficiente que venció el dolor y la muerte con su resurrección al tercer día...
Y desde ahí comienza para Él como primicia, el cuarto día que es eterno. La eternidad feliz que es nuestro destino y la meta final de la peregrinación...
Que esta peregrinación nuestra, con sus peripecia, con las luces y las sombras que le son propias, se desarrolle siempre bajo la mirada de la Madre, quien nos contempla, nos observa, vela por nosotros desde su icono con su Perpetuo Socorro...
Mons. Antonio Juan Baseotto, obispo castrense
Fuente:
www.corazones.org

26 de junio de 2017

SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER, FUNDADOR DEL OPUS DEI. Fiesta 26 de Junio.

"HAZ LO QUE DEBES Y ESTÁ EN LO QUE HACES"
  • Hacedlo todo por Amor. -Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. -La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo. (Camino, 813)
  • ¿Quieres de verdad ser santo? -Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces. (Camino, 815)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
  • La santidad "grande" está en cumplir los "deberes pequeños" de cada instante. (Camino, 817)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
  • Me dices: cuando se presente la ocasión de hacer algo grande... ¡entonces! -¿Entonces? ¿Pretendes hacerme creer, y creer tú seriamente, que podrás vencer en la Olimpiada sobrenatural, sin la diaria preparación, sin entrenamiento? (Camino, 822)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
  • ¿Has visto cómo levantaron aquel edificio de grandeza imponente? -Un ladrillo, y otro. Miles. Pero, uno a uno. -Y sacos de cemento, uno a uno. Y sillares, que suponen poco, ante la mole del conjunto. -Y trozos de hierro. -Y obreros que trabajan, día a día, las mismas horas... ¿Viste cómo alzaron aquel edificio de grandeza imponente?... -¡A fuerza de cosas pequeñas!(Camino, 823)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
  • ¿No has visto en qué "pequeñeces" está el amor humano? -Pues también en "pequeñeces" está el Amor divino. (Camino, 824)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
BIOGRAFÍA DE JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER, EL FUNDADOR DEL OPUS DEI.
Josemaría Escrivá nace en España el 9 de enero de 1902 y fallece en Roma, el 26 de junio de 1975. El 2 de octubre de 1928 Dios le hace ver el Opus Dei.
https://www.youtube.com/watch?v=srHKrN15FGY&feature=player_embedded

SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
DOCUMENTAL OPUS DEI: SAN JOSEMARÍA, EL SANTO DE LO ORDINARIO
Al canonizar a Josemaría Escrivá, el Papa Juan Pablo II le llamó "el santo de lo ordinario". Ofrecemos un resumen de la ceremonia de canonización del fundador del Opus Dei, celebrada en la Plaza de san Pedro el 6 de octubre de 2002.
https://www.youtube.com/watch?v=tpdDbi_uvBU&feature=player_embedded#!

SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
CANONIZACIÓN DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ - RECUERDOS DEL 6 DE OCTUBRE, EN 2 MINUTOS.
Juan Pablo II llamó a san Josemaría "el santo de lo ordinario". Ofrecemos un video de la ceremonia de canonización, celebrada en la Plaza de san Pedro el 6 de octubre de 2002
https://www.youtube.com/watch?v=9ksO3qMJI1Y&feature=player_embedded

SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
DOCUMENTAL OPUS DEI: SAN JOSEMARÍA, UN REGALO DE DIOS
Documental sobre la vida del Fundador del Opus Dei. San Josemaría nació el 9 de enero de 1902. 100 años más tarde, Juan Pablo II le definió como "el santo de lo ordinario". 
https://www.youtube.com/watch?v=2Z5ewRnm-1c&feature=related

SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
CANONIZACIÓN DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, FUNDADOR DEL OPUS DEI
6 de octubre 2002, Juan Pablo II canoniza a san Josemaría, ante 300.000 personas de todo el mundo.
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-3xKwERapi0


EL 26 DE JUNIO DE 1975, CONTADO POR DON ÁLVARO DEL PORTILLO
 
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
El 26 de junio de 1975 falleció Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer de forma repentina en Roma. El mes de mayo anterior había hecho su último viaje a España, donde recibió la medalla de oro de su ciudad natal (Barbastro) y visitó el cercano Santuario de Torreciudad, que él había promovido y que estaba a punto de ser inaugurado.
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Su fallecimiento supuso el fin de la etapa fundacional del Opus Dei y el inicio, en palabras de su sucesor Monseñor Álvaro del Portillo, de la "etapa de la continuidad y la fidelidad". Mons. del Portillo fue testigo privilegiado de sus últimas horas en la tierra. 
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
"El 26 de junio de 1975, último día de su vida en la tierra, el Padre se levantó a la hora acostumbrada. Celebró, ayudado por don Javier Echevarría, la Misa votiva de la Virgen en el oratorio de la Santísima Trinidad, a las siete y cincuenta y tres minutos. A la misma hora celebraba también yo en la sacristía mayor, porque aquella mañana nuestro Fundador deseaba ir con don Javier y conmigo a Castelgandolfo, para despedirse de sus hijas de Villa delle Rose, ya que estábamos a punto de salir de Roma. Se encontraba físicamente bien, y nada hacía prever lo que sucedería poco después. (...)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
El Padre volvía de Villa delle Rose indudablemente cansado, pero sereno y contento. Atribuyó su malestar al calor. A las once y cincuenta y siete entramos en el garaje de Villa Tevere.
Saludó al Señor en el oratorio de la Santísima Trinidad y, como solía, hizo una genuflexión pausada, devota, acompañada por un acto de amor. A continuación subimos hacia mi despacho, el cuarto donde habitualmente trabajaba y, pocos segundos después de pasar la puerta, llamó: ¡Javi! Don Javier Echevarría se había quedado detrás, para cerrar la puerta del ascensor, y nuestro Fundador repitió con más fuerza: ¡Javi!; y después, en voz más débil: No me encuentro bien. Inmediatamente el Padre se desplomaba en el suelo. 
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Para nosotros, ciertamente, se trataba de una muerte repentina; para nuestro Fundador, en cambio, fue algo que venía madurándose –me atrevo a decir–, más en su alma que en su cuerpo, porque cada día era mayor la frecuencia del ofrecimiento de su vida por la Iglesia y por el Papa. 
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Estoy convencido de que el Padre presentía su muerte. En los últimos años repetía frecuentemente que estaba de más en la tierra, y que desde el Cielo podría ayudarnos mucho mejor. Nos llenaba de dolor oírle hablar así –con aquel tono suyo fuerte, sincero, humilde–, porque mientras pensaba que era una carga, para nosotros era un tesoro insustituible. (...)
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
En todos los países, los medios de comunicación social la difundieron con veneración y respeto: era el reflejo de la impresión que recibieron directamente los periodistas que acudieron a Villa Tevere. En los días siguientes fueron apareciendo numerosísimos artículos y programas de radio y televisión, en los que se ponía de relieve la importancia de la obra de nuestro Fundador en la vida de la Iglesia. Su fama de santidad quedó aún más patente desde el momento de su muerte.
Me consoló mucho recibir la cariñosa respuesta del Santo Padre Pablo VI a la información que le había enviado en mi calidad de Secretario General de la Obra. A través de Mons. Benelli, el Papa expresó su condolencia y nos dijo que también espiritualmente rezaba junto al cuerpo de "un hijo tan fiel" a la Santa Madre Iglesia y al Vicario de Cristo.
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Antes del funeral público, llegó a Villa Tevere un telegrama de la Sede Apostólica. El Romano Pontífice renovaba la expresión de su condolencia, manifestaba que estaba ofreciendo sufragios por el alma de nuestro Fundador, y confirmaba su persuasión de que era un alma elegida y predilecta de Dios; concluía impartiendo la Bendición apostólica para toda la Obra. Como es costumbre, el telegrama llevaba la firma del Cardenal Secretario de Estado, que se unía de todo corazón a nuestro dolor, y a los sentimientos de Pablo VI, quien deseaba hacernos llegar lo antes posible aquellas líneas.
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Llegaron a la Sede Central del Opus Dei miles de telegramas y cartas desde los cinco continentes: además de expresiones del más sentido dolor, reflejaban concordemente la convicción de que había muerto un santo, uno de los grandes fundadores suscitados en la Iglesia por el Espíritu Santo".
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
Fijaos en una de las devociones más arraigadas entre los cristianos, en el rezo del Santo Rosario.
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
La Iglesia nos anima a la contemplación de los misterios: para que se grabe en nuestra cabeza y en nuestra imaginación, con el gozo, el dolor y la gloria de Santa María, el ejemplo pasmoso del Señor, en sus treinta años de oscuridad, en sus tres años de predicación, en su Pasión afrentosa y en su gloriosa Resurrección. Amigos de Dios, 299
ARMA PODEROSA
El Santo Rosario es arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado. Camino, 558
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Ten una devoción intensa a Nuestra Madre. Ella sabe corresponder finamente a los obsequios que le hagamos.
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Además, si rezas todos los días, con espíritu de fe y de amor, el Santo Rosario, la Señora se encargará de llevarte muy lejos por el camino de su Hijo. Surco, 691
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APARENTE MONOTONÍA
El Rosario es eficacísimo para los que emplean como arma la inteligencia y el estudio. Porque esa aparente monotonía de niños con su Madre, al implorar a Nuestra Señora, va destruyendo todo germen de vanagloria y de orgullo. Surco, 474
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
“Virgen Inmaculada, bien sé que soy un pobre miserable, que no hago más que aumentar todos los días el número de mis pecados...” Me has dicho que así hablabas con Nuestra Madre, el otro día.
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Y te aconsejé, seguro, que rezaras el Santo Rosario: ¡bendita monotonía de avemarías que purifica la monotonía de tus pecados!. Surco, 475
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Siempre retrasas el Rosario para luego, y acabas por omitirlo a causa del sueño. —Si no dispones de otros ratos, recítalo por la calle y sin que nadie lo note. Además, te ayudará a tener presencia de Dios. Surco, 478
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UNA CORONA DE ALABANZAS
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Santo Rosario. —Los gozos, los dolores y las glorias de la vida de la Virgen tejen una corona de alabanzas, que repiten ininterrumpidamente los Angeles y los Santos del Cielo..., y quienes aman a nuestra Madre aquí en la tierra. —Practica a diario esta devoción santa, y difúndela. Forja, 621
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
En este entramado, en este actuar de la fe cristiana se engarzan, como joyas, las oraciones vocales. Son fórmulas divinas: Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Esa corona de alabanzas a Dios y a Nuestra Madre que es el Santo Rosario, y tantas, tantas otras aclamaciones llenas de piedad que nuestros hermanos cristianos han recitado desde el principio. Amigos de Dios, 248
SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER
¿Qué son el Ave Maria y el Angelus sino alabanzas encendidas a la Maternidad divina? Y en el Santo Rosario —esa maravillosa devoción, que nunca me cansaré de aconsejar a todos los cristianos— pasan por nuestra cabeza y por nuestro corazón los misterios de la conducta admirable de María, que son los mismos misterios fundamentales de la fe. Amigos de Dios, 290, 2
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LIBROS DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER

Para leer el libro Camino
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Para leer el libro Camino
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Fuente:
Federico M. Requena y Javier Sesé, Fuentes para la historia del Opus Dei, Ariel, Barcelona, 2002. pp. 150-152