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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

26 de agosto de 2017

NUESTRA SEÑORA DE CZESTOCHOWA, LA VIRGEN NEGRA DE POLONIA (Patrona de Polonia). LOS CATÓLICOS CELEBRAN SU FIESTA EL 26 de Agosto Y LOS ORTODOXOS EL 19 de Marzo.

Nuestra Señora de Czestochowa
Esta virgen negra milagrosa por muchos siglos ha estado relacionada con la historia del pueblo polaco. En 1656 fue aclamada patrona de Polonia. Los Católicos celebran su fiesta el 26 de agosto y los Ortodoxos el 19 de marzo). La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717.
La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen.
Pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas regalada por el Papa San Pío X. Jan Casmir, Rey de Polonia, quien peregrinó allá en el año 1656. 
Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió,
“Yo, Jan Casmir, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección…”
Mayo 3, el día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el titulo de “Reina de Polonia”. El Papa Juan Pablo II era devoto de esta advocación. Ha visitado varias veces a la Virgen de Czestochowa, siendo la primera en el año 1979, pocos meses después de haber sido elegido Papa. El 4 de Junio de 1979 llegó a Jasna Góra el primer Papa polaco, Juan Pablo II, que empezó su peregrinación con estas palabras:
“Se está realizando la voluntad de María: heme aquí… aquí estoy y recuerdo una vieja canción de los confederales de Bar: “somos servidores de María, siervos de María” …
"El siervo llamado desde esta tierra, vuelve a los pies de Jasna Góra, donde a menudo me detenía como vosotros y que me ha visto de rodillas sobre la tierra desnuda como vosotros estáis a menudo durante horas y horas…”.
Mosaico en Jasna Góra, Częstochowa
Durante los tres días de la estancia del Papa se encontraron con él unos tres millones y medio de fieles. Juan Pablo II, pronunciando un acto de entrega de la Iglesia Universal, de la patria, de todos los hombres y de sí mismo a la Virgen, exclamó:
“Madre, soy todo tuyo y aquello que es mío es tuyo”.
Le ofreció también una rosa de oro que fue colocada en el altar de la Madre de Dios.
Nuestra Señora de Czestochowa
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Icono de Nuestra Señora de Częstochowa sin revestimiento

Venerada en
Częstochowa (Polonia)

Templo
Jasna Góra

Festividad
26 de agosto

Patrona de
Patrona de los polacos metrópolis de Częstochowa, la ciudad de Częstochowa, de los pintores, de los estudiantes de preparatoria para pedir castidad, de las niñeras, de los que buscan misericordia y de los imposibles

Fecha de la imagen
año 66 o 67

Estilo
Icono
LA IMAGEN PINTADA POR SAN LUCAS
Según una leyenda, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José.
Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen.
La leyenda cuenta que la imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo cuarto.
El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización. La imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo.
Estampa de la Virgen de Częstochowa.
Cuando los Sarracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Sarracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación.Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador Izauryn, quien rechazaba los objetos sagrados y había destruido muchos a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene.
Ella demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.
La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varias dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y a la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia.
LA IMAGEN LLEGA A POLONIA
Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María.
La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.
Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. Este viaje lo llevó hasta Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Gora (que significa “colina luminosa”).
Virgen de Częstochowa
Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción.
ESTO OCURRIÓ EL DÍA 26 DE AGOSTO DE 1382, DÍA QUE AÚN SE OBSERVA COMO FIESTA DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA.
Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.
Habiendo escapado de la furia del Emperador Izauryn, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes.
Virgen de Częstochowa
Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso santuario.
Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar.
Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas.
Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.
Virgen de Częstochowa
LA IMAGEN ESTUVO NUEVAMENTE EN PELIGRO EN EL AÑO 1655.
En aquel entonces, 12,000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario. Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.
Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María.
Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.
Virgen de Częstochowa
Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia.
Después de haber tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco.
En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler.
Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.
Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948.
Virgen de Częstochowa
Sin embargo, durante ese año, más de 800,000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles.
Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.
Dado el color tan oscuro de la cara y las manos de Nuestra Señora, la imagen ha sido afectuosamente llamada “la Madona Negra”, frase que nos recuerda del Cantar de los Cantares, “Soy morena pero bella”.
Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora.
Virgen de Częstochowa
EL CUADRO DE LA VIRGEN
El cuadro de la Virgen pertenece al tipo de iconos denominados Odigitria (esta palabra de origen griego significa “Aquella que indica y guía a través del camino”).
Pintado sobre una tabla de madera de las siguientes dimensiones: 122,2 cm, 82,2 cm y 3,5 cm, el cuadro representa el busto de la Virgen con Jesús en brazos.
La cara de la Virgen domina el cuadro con el efecto de que quien lo mira se encuentra inmerso en la mirada de María: mira a María que le mira.
Virgen de Częstochowa
También la cara del Niño mira al peregrino pero no su mirada que resulta fija. Las dos caras tienen una expresión seria y pensante lo que da a todo el cuadro un tono emotivo. La mejilla derecha de la Virgen está marcada por dos rasguños paralelos y por un tercero que atraviesa a los otros dos. Su cuello presenta otros seis arañazos, dos de los cuales son visibles y cuatro apenas se percibe.
Jesús está vestido con una túnica escarlata y descansa sobre el brazo izquierdo de la Madre que hace como de trono para que se pueda sentar.
La mano izquierda del Niño sostiene el libro y la derecha está elevada en signo de bendición.
Sobre su pecho descansa la mano de la Virgen que señala al Niño y parece querer decirnos: 
“Fijaros en mi Hijo Jesús, Él es el Hijo de Dios”.
El vestido y el manto de la Virgen están adornados con la flor de lis, símbolo de la familia real de Hungría.
Contrasta la luminosidad de sus vestidos con los colores oscuros de sus rostros. En la frente de María hay representada una estrella de seis puntas. Ambos, la Virgen y Jesús tienen aureolas doradas.
EL SANTUARIO DE JASNA GÓRA
Jasna Góra en Czestochowa, debido a la ubicación en una colina y su esbelto campanario, domina en el cielo de la ciudad, y es visible de una distancia de algunos kilómetros. En santuario cubre el área de aproximadamente 5 hectáreas.
De tres lados está rodeado por un parque, mientras que del lado oriental limita con una gran plaza, donde se reúnen los peregrinos para celebrar las fiestas religiosas.
Los edificios de Jasna Góra contruídos a lo largo de un período el cinco siglos, constituyen en la actualidad, un compacto complejo arquitectónico.
Virgen de Częstochowa
Las murallas de la fortaleza alojan a importantes estructuras del punto de vista del creyente y la herencia cultural polaca. Particularmente significantes son las preciosas ofrendas votivas, donaciones de peregrinos quienes de esta manera quieren expresar la gratitud por su existencia, salud y fé o pedir la intercesión.
Son también un testimonio de varias épocas y personas, siendo al mismo tiempo, una parte importante de la tradición cultural del santuario.
Al Monasterio de Jasna Góra puede accederse por medio de cuatro entradas erigidas en un período entre los siglos XVI y XIX. La parte central y, al mismo tiempo, la más vieja del complejo arquitectónico, son los sagrados edificios, ya que las otras estructuras se agregaron gradualmente alrededor de ellos.
La Capilla de la Madre de Dios (siglos XIV, XVII y XX), con la Basílica adyacente con capillas (siglos XV y XVII) y el Cenáculo enclaustrado (siglo XX) están en el centro del santuario y son un punto de referencia de otras estructuras.
El edificio adyacente a las sagradas estructuras, construido en el siglo XVII y denominado “salas reales”, servía como una residencia para los monarcas que visitaban Jasna Góra.
Virgen de Częstochowa
El cuadrilátero del gran complejo monasterial (siglo XVII) limita con la Capilla de la Virgen en el norte y se extiende hacia un cuadrilátero más pequeño que data a los tiempos del Padre Augustyn Kordecki.
Se interconecta por una ala del siglo XVII, llamada actualmente “el hospicio”, y termina en el Arsenal que sirvió como una armería de la fortaleza de Jasna Góra, donde en la actualidad se encuentra una exposición dedicada a la historia militar de Jasna Góra.
El complejo del monasterial está rodeado por las murallas, alrededor de las cuales se encuentran las Estaciones históricas del Vía Crusis.
EL LLAMAMIENTO DE JASNA GÓRA
El llamamiento de Jasna Góra es una oración nocturna dirigida a María, Reina de Polonia y Madre de la Iglesia en intención de la Patria y la Iglesia. El llamamiento nos invita a rezar en forma individual, en la familia o en la comunidad.
Con el sonido majestuoso de las campanas a las 21.00 h, en la Capilla de Madre de Dios ante la Milagrosa Imagen, se reunen los fieles de Cz?stochowa para participar en la oración.
La oración es transmitida por radio ”Jasna Góra”, radio ”Fiat” de Czestochowa y Radio ”Maryja” de Torun.
Los polacos en el extranjero tienen posibilidad para juntarse espiritualmente con sus compatriotas reunidos en oración ante la Imagen Milagrosa de Madre de Dios.
Esta tradicional oración mariana se compone del:
– antiguo canto Bogurodzica– el himno:”¡María, Reina de Polonia; estoy contigo; recuerdo, velo!”– la meditación oracional– el rezo del Santo Rosario– antífona– los llamamientos: “Reina de Polonia, reza por nosotros!”, ”Madre de la Iglesia, reza por nosotros”– la bendición del sacerdote– la canción mariana
Virgen de Częstochowa
Se considera al 4 de diciembre de 1918 el origen del Llamamiento, cuando los soldados polacos dirigidos por el teniente Artur Wilniewski, liberaron Jasna Góra.
La que estuvo bajo la ocupación austriaca y a las 21.00 horas ante la imagen milagrosa de Madre de Dios agradecieron por la libertad.
En el Año Santo que se inauguró en 1975, los obispos polacos anunciaron que las campanas de todas las iglesias repicarán a las 21.00 horas como signo de invitación a la oración conjunta. Todas familias se reunirán en sus casas ante la imagen de Madre de Dios para expresar su Acto de encomendación a María, para que nos lleve a la plena unidad con Cristo y con hermanos.
Virgen de Częstochowa
El mayor promotor del Llamamiento de Jasna Góra fue el Santo Padre Juan Pablo II, nos ha mostrado un profundo sentido evangélico del Llamamiento de Jasna Góra.
Según las palabras del Santo Padre, ese Llamamiento constituye una oración y contiene todo el programa de vida.
Las palabras del llamamiento corresponden a llamada de Cristo y expresan lo que significa ser un cristiano verdadero. Velar significa guardar la gran bondad que es nuestra fe y todo patrimonio espiritual y cultural.
Velar y recordar significa estar junto a María, junto a María como durante el Llamamiento – en la hora de abrir nuestros corazones.
MILAGROS POR LA INTERCESIÓN DE LA VIRGEN DE CZESTOCHOWA
La historia de milagros que sigue fue extraída de relatos de maravillas realizadas por la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa, tal como han sido conservadas por los Padres Paulinos de Jasna Gora.
• En 1517, murió un niño polaco llamado Samual, hijo de Estanislao y Ana Wadzic, del pueblo de Husiatyn, en el condado de Kamienicki.
El cuerpo del niño había quedado retorcido por los atormentadores dolores que había padecido. Murió un sábado, día dedicado de María, y entonces la madre cayó de rodillas llena de lágrimas, ofreciendo el cadáver a la Virgen María, haciéndole una solemne promesa de realizar una peregrinación a Jasna Gora.Tras la noche de velatorio, Estanislao fue a la iglesia el domingo a la mañana, para hacer los arreglos correspondientes para el funeral, mientras Ana seguía orando.
Cuando el padre regresó a su casa, vio que la palidez del cuerpo del niño fallecido ya no estaba, el rigor mortis tampoco, dejando así el cuerpo laxo. El niño abrió entonces los ojos sonriendo y sacó los brazos del cajón; y así, Estanislao contempló a su hijo sano en los brazos de su madre.
Al día siguiente, en acción de gracias, la familia feliz hizo la peregrinación a Jasna Gora, llevando dos cirios del tamaño del hijo resucitado, para encender ante la imagen milagrosa de la Señora de Czestochowa.
 Virgen de Częstochowa
• En el año de 1564, un grupo de jovencitos en la tranquila villa de Zborrow en el condado de Kalis realizaron una imitación teatral de un juicio.
El supuesto villano, Valentín Zeroniski, hijo del abogado del pueblo, debía ser justamente condenado y, con la ayuda de sus amigos, colgado de un árbol.
Ante esta acción, todos lo consideraron un buen actor, porque agitaba sus piernas como si realmente estuviera colgado.
Pero esta satisfacción se volvió terror cuando vieron palidecer su rostro y luego tornarse morado. Atemorizados, tardaron en soltarlo, mas sus esfuerzos fueron insuficientes.
Huyeron del lugar donde se estuvo desarrollando la escena teatral y, abrumados por el miedo al castigo, no contaron esto a nadie. El cuerpo se mecía levemente, colgando de la rama del árbol.
Cuando a las seis de la tarde sonó la campana del Ángelus y oscureció, y Valentino seguía sin regresar a casa, sus padres salieron a llamarlo y buscarlo.
Tarde a la noche, con luces de antorchas, encontraron al hijo muerto colgado. Cuando bajaron el cuerpo, trataron de reanimarlo inútilmente.
Entonces los padres cayeron de rodillas rogando misericordia para su hijo a la Virgen de Jasna Gora.
Esa madre compasiva, que había bajado a su Hijo muerto y lo había tenido sobre sus propias rodillas, respondió a este ruego.
Valentino abrió grandes los ojos, miró a su alrededor, y se levantó en perfecto estado. Un fresco en el cielorraso de la capilla de Jasna Gora evoca este milagro.
Virgen de Częstochowa
• En 1598 tuvo lugar un incidente con una niña de dos años, llamada Ema, hija de Maciej y Jadwiga Klimczak, residentes de Kazimierow.Un día en que los padres de la niña salieron dejándola al cuidado de una niñera, ésta colocó a la niña sobre el alféizar de una alta ventana abierta desde donde Ema podía ver gozosamente el paisaje, a la perspectiva del parque.Mas, en un momento de descuido, la niñera se alejó de la niña, que perdió el equilibrio y cayó. Cuando la aterrada niñera bajó por ella, Ema estaba muerta.Cuando regresaron los padres se debatieron entre el dolor y la indignación, pero debían encarar la realidad y preparar a Ema para el funeral con el ropaje apropiado y una corona de hojas en la cabeza de la niña, y colocaron una estampa con la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa en la pequeña mano.Y así, con esta pena en el corazón, el padre y la madre iniciaron el velatorio, con los ojos centrados en la imagen que la niña tenía entre las manos.De pronto, una chispa de inspiración les hizo exclamar al unísono: ¡La Señora de Czestochowa, que en su bondad, ha hecho retornar a tantos a la vida, nos ayudará!El padre y la madre colocaron el pequeño ataúd sobre el carro y salieron para Jasna Gora, y así brilló el sol sobre ellos en el día y la luna en la noche, pero los antes brillantes ojos de Ema seguían cerrados.En los tres días que tardaron en llegar los padres iban generalmente silenciosos, como el cuerpo de la niña, y sólo se oía el murmullo de las oraciones.El cuarto día llegó y sólo habían cubierto la mitad del camino al santuario, y seguían con las riendas guiando delante del carro, firmemente, con los ojos casi cerrados de tantas lágrimas y noches sin dormir.De pronto, el cuerpo de Ema se empezó a mover, sus ojos se abrieron, y se levantó completamente sana.Sobrepasados por la alegría, los padres siguieron camino al santuario para dar las gracias a la Virgen Bendita de Jasna Gora.No se pudo menos que admirar tal fe y su recompensa. ¿Cuánta fe como ésa se hallaría hoy en Occidente?
• En 1625 un prolongado juicio en Varsovia terminó con la condena a morir ahogada a Ana, hija del campesino Bartlomiej y de su mujer Jadwiga. Ana había sido enviada a la ciudad a trabajar, para poder así ayudar con los gastos a sus padres.Era una buena chica y también pudo ser una buena servidora en la ciudad.Pero lamentablemente se enamoró de un hombre al que creyó sincero y cayó en pecado, quedando embarazada de un hombre que no pensaba siquiera en casarse con ella.Con un bebé nacido de madre soltera y llena de vergüenza, miedo y desesperación, Ana arrojó a la pobre criatura por una ventana al barranco al borde de un río cercano. Fue así juzgada y sentenciada a muerte.Cuando los jueces enviaron al sacerdote a prepararla para la ejecución, éste la encontró sinceramente arrepentida y apenada, y le recomendó que se pusiera bajo la protección de Nuestra Señora de Czestochowa.El día fijado para la ejecución, una curiosa multitud seguía a Ana al puente sobre el Vistula, y vieron al verdugo atar una gran piedra a la pierna de Ana para asegurarse de que quedaría sumergida en la profundidad del río.Y ahí estaba ella, que cayó de rodillas ante la multitud, con los ojos llenos de lágrimas amargas y manifestando ante todos su dolor por el crimen cometido.Pidió perdón a Dios y solicitó la ayuda de Nuestra Señora de Czestochowa, prometiendo a cambio reformar su vida. Mas el verdugo tenía que cumplir su deber, a pesar de la simpatía que ahora manifestaba la multitud, y entonces arrojó a Ana al río.De repente hubo un rumor, y luego un grito. A lo lejos, los espectadores vieron abrirse la superficie del río con la forma de la muchacha emergiendo de la profundidad.Ella nadó hacia la costa fácilmente y subió a la orilla. ¡Había sobrevivido!Ana explicó a los atónitos testigos que corrieron hacia ella, que cuando yacía ya en el fondo del río Nuestra Señora de Czestochowa se le había aparecido, y había sacado la piedra que ataba su pierna, indicándole que nadara hacia la costa.
Virgen de Częstochowa
• En 1643, dos mineros: Jan Wieliczko y su hijo, Wawrzyn, portando sus herramientas comenzaron a bajar por un túnel de 60 pies a una pequeña mina donde trabajaban.Pero una rotura de la soga con que descendían hizo que cayeran al profundo fondo rocoso.Los montañeses de la zona, tras muchas dificultades consiguieron sacar los cuerpos estrellados y magullados.Aunque parecía no haber ayuda humana posible para ellos, la gente no se desesperó. Apelaron a la simple fe de los polacos y se arrodillaron para implorar a Nuestra Señora de Czestochowa su misericordia.De pronto, los dos hombres se levantaron sanos y salvos. Todos elevaron después sus cánticos y oraciones a la Virgen María.
 Virgen de Częstochowa
• En 1680, la población de Nowograd escuchó las campanadas de la iglesia local por el funeral del juez Mikilaj Grocholski, que había fallecido esta mañana tras una larga y dolorosa enfermedad.Era una persona querida y, de acuerdo a la costumbre polaca en estos casos, su tumba era decorada y se servía una comida a los concurrentes y a los deudos. Pero en el momento en que alzaron el ataúd para llevárselo, ¡el juez se sentó en el cajón!.Su excelencia explicó: “Cuando estaba agonizando sin poder confesar mis pecados pues había perdido la capacidad de hablar, aunque estaba consciente aún, elevé mi corazón a Dios y supliqué a la Virgen de Czestochowa que me devolviera la vida y la salud, haciendo la promesa de visitar Jasna Gora.Tengo que volver con Su ayuda para poder confesar mis pecados y hacer las respectivas penitencias”.Todos quedaron enormemente impresionados, y el funeral se convirtió en un gozoso banquete.Pero el juez postergó el cumplimiento de la promesa de ir a Jasna Gora, y cayó nuevamente enfermo de gravedad. Cuando el momento final parecía haber llegado, nuevamente recurrió a María con el ruego de que se le diera otra oportunidad.Esa noche recibió una inspiración que le indicaba que no debía demorarse. A la mañana siguiente se levantó sano otra vez, e inmediatamente salió a cumplir sus votos al santuario de la Virgen.  Poco después de esto, una amigo suyo, un caballero, Juan Kozlowski, participando en unas maniobras militares, fue arrojado de su carro a gran velocidad al volcar, por lo que se rompió el cuello, y murió.
Cuando el juez se enteró de la tragedia, viajó durante seis horas para llegar al sitio donde este caballero se había accidentado.
Allí, cayendo de rodillas, y con los ojos fijos en el lugar del desastre, oró a su Celestial Benefactora:

  • “Oh, Señora de Jasna Gora, así como hiciste regresar de la muerte para servirte, te ruego que le sea de vuelta la vida a él también para él se benefició como yo”.
Todos los presentes lo acompañaban en el ruego a la Virgen. Ante los ojos de todos, Kozlowski, se levantó y como caballero que era, siguió a caballo su camino dirigiéndose a manifestar su gratitud a Jasna Gora.
 
Virgen de Częstochowa
• En 1674, Stefan, un hijo de Malgorzata Zloczewka se enfermó gravemente. Su madre prometió donar un recuerdo de oro que ella tenía al Santuario de Jasna Gora si Nuestra Señora le devolvía la salud.Pero Stefan murió. Sin embargo, la madre no se desalentó ante el hecho sino que lo tomó como una prueba que le era puesta de fe en María Santísima, y así continuó rogando.De pronto escuchó las voces de excitación que daba la enfermera que estaba velando el cuerpo.La misma exclamaba que los ojos de Stefan se habían movido, los colores le volvieron y estaba retornando a la vida.

Virgen de Częstochowa
• El 8 de febrero de 1720. un sacerdote, Michael Pruszynski, canónigo de Kijow, pastor de Toporow en el Decanato de Bielski y en la Diócesis de Luch, partió de este mundo.
A esto siguieron llamativos sucesos. Más tarde ese año (el 14 de junio de 1720), habiendo vuelto a la vida, hizo una declaración bajo juramento ante testigos relacionados con lo que había sucedido cuatro meses antes.
El sacerdote habló de su dedicación a María, y cómo él había enfermado más en los últimos años, hasta quedar paralítico, sordo y ciego.
Sabiendo que su fin estaba próximo, expresó su última voluntad. Como fuera declarado después por los tres sacerdotes testigos, murió posteriormente, el 8 de febrero de 1720.
Lo colocaron en el ataúd que se había preparado y lo vistieron simplemente con sus vestimentas sacerdotales blancas. En el ataúd cerrado fue llevado a una habitación oscura y fría, donde normalmente uno se congelaría (¡Polonia en febrero!).
Al Padre Michael, mientras yacía en el ataúd, se le apareció el venerable Patriarca de los Padres Paulistas, San Pablo Ermitaño, le tocó la mano derecha y le dijo: “Levántate y ve a presentar tus votos a la Virgen de Czestochowa, pues es por Su gracia e intercesión que tu has sido resucitado”.
Al desaparecer San Pablo con las palabras “Jesús y María de Czestochowa”, el Padre Michael dentro del ataúd comenzó a gritar pidiendo auxilio.
Se produjeron tumultos, algunos huyeron, mientras otros trataban de abrir el ataúd.
Cuando esto fue posible, el Padre Michael lo primero que hizo fue buscar a San Pablo, pero éste se había ido; entonces, comprendió que había pasado el día en este lugar helado con su delgado hábito. Su cuerpo estaba tibio y normal.
 
Virgen de Częstochowa
• En 1747, una pequeña llamada Jozefa Magdalena, de unos pocos meses de edad, hija de Antoni y Anna Karwat de Salicia, enfermó y murió.Toda la noche la madre lloró ante el cuerpito sin vida, rogando a Nuestra Señora de Czestochowa que le devolviera a su hijita. Amigos y parientes la amonestaron así: “Esperas que la Madre Bendita reviva a tu criatura, pero tú no eres digna de eso, deja ya de lamentarte y deja librado a la tierra lo que le pertenece”.La madre, sin prestar atención a eso, parecía tener una inspiración. Encartó a todos los que estaban en el velatorio: “¡Ustedes no comprenden! Si mi hija no resucita aquí, la llevaré a Jasna Gora y allí, seguro que la Virgen Santa le devolverá la vida y la salud”.Así la madre alzó sobre el carro el pequeño ataúd, con la pequeña ya rígida dentro, comenzó a rezar en voz alta, pero la Virgen no se hizo esperar, y allí mismo devolvió la vida a la criatura, mientras todos los testigos gritaban: ¡milagro! ¡milagro!
 Virgen de Częstochowa
• En 1748, una niñera tenía a su cargo llevar a la pequeña Anna Gorniakorona de dos años a dar un paseo por los alrededores del pueblo de Landuc, una hermosa mañana de primavera.Anna correteaba por ahí y descubrió una cueva. En un momento de distracción de la niñera, se metió jugando alegremente dentro de la gruta.Sin previo aviso, la tierra se movió, y las arenosas paredes de la gruta se cerraron sobre Anna, sepultándola completamente.Desesperada, la niñera corrió en busca de ayuda. Los que acudieron a hacerlo estuvieron más de dos horas trabajando para poder rescatar el cuerpo de la niña, y lo hallaron aplastado, frío, amoratado… muerto.La angustiada madre, con muchísima fe, tomó el cuerpito y lo llevó a la iglesia de los Padres Dominicos. Amigos y familiares trataban de detenerla: “¿Qué estás haciendo?, la niña ya murió, al menos colócala en algún tipo de ataúd”.
  • “Déjenme ir”, replicaba con firmeza, “porque estoy segura de que la Virgen de Jasna Gora me la devolverá con vida”.
Corrió así a la iglesia, y puso la niña bajo la protección de María, prometiéndole visitar Jasna Gora en homenaje a Ella, y en prueba de su gratitud. Anna abrió los ojos y sonrió. La madre acudió inmediatamente al Santuario de Czestochowa.
• En 1749, en las vecindades de Kleczur, Ewa Wozniacka, una niñera profesional, llevó al pequeño Janek al borde del río. Se distrajo por un momento, y el niño al resbalar cayó al río y se fue al fondo, donde lo arrastró la corriente.
Al oír la zambullida, Ewa corrió al lugar, pero todo cuanto pudo ver fue al pequeño desapareciendo bajo las turbulentas aguas.
Temiendo ser castigada, Ewa huyó. Una mujer que pasaba cerca vio toda esta tragedia y se precipitó a dar aviso a la madre, quien corrió con otros al lugar del accidente.
Buscaron en vano una y otra vez hasta que, finalmente, tras un largo período de dragado y de inmersiones, lograron llevar a la orilla el helado cuerpo del niño ahogado.
La madre lloraba sobre el cuerpito de su hijo, rezando a Nuestra Señora de Czestochowa. La Madre Celestial se apiadó de ella. Janek abrió los ojos, sonrió, y luego se acurrucó en el pecho de su madre.
 
Virgen de Częstochowa
• En 1540, un resonante suceso dejó un recuerdo perdurable en la memoria de los habitantes de Lubli, un pueblo cercano a Jasna Gora. Marcin Lanio, peón de una gran carnicería, fue al pueblo de compras.
Su mujer, Malgorzata, dejó momentáneamente la cocina para pedir prestado a unos vecinos un poco de levadura para hornear en un gran horno.
Malgorzata dejó en su casa a dos niños. Poitrus, de cuatro años, que había visto a menudo a los carniceros matando animales, no tuvo mejor idea en su mente infantil que imitarlos y tomar como víctima de sacrificio a su hermano Casio, de dos años, que dormía pacíficamente en un jergón.
Poitrus agarró un afilado cuchillo y tajeó la garganta de su pequeño hermano. Viendo cómo brotaba sangre a borbotones, Poitrus se dio cuenta de que algo malo había sucedido, y abrumado por el miedo se escondió dentro del gran horno que su madre dejó abierto.
Al poco rato regresó la madre, que no sospechaba nada de todo esto y, al no escucharlos, pensó que ambos estarían durmiendo. Miró alrededor, paralizada por esta súbita tragedia y sus ojos fueron a posarse sobre el otro hijo que yacía en su cama.
Cuando entró el esposo, que nada imaginaba, se encontró con todo este cuadro espantoso y vio la forma en que estaba su esposa entre los dos cadáveres de sus hijos.
No pudo tomarse un tiempo para entender y, bajo el alto impacto emocional, creyendo que ella había matado a los niños, agarró un hacha que había cerca y le dio un hachazo en la cara a su mujer.
Tras unos momentos, la mente de Marcin empezó a aclararse y se dio cuenta de lo que había hecho, aterrado y lleno de remordimientos.
Marcin pareció tener una inspiración celestial y cambió de la desesperación a la esperanza puesta en Nuestra Señora de Czestochowa, de quien siempre había sido devoto.
Marcin, silencioso pero decidido, alza los tres cuerpos en un carro, hace la señal de la cruz, y dirige los caballos hacia Jasna Gora.
Cuando Marcin llegó al Santuario, algunas buenas personas habían improvisado tres ataúdes y así los llevaron a la capilla.
Pero Marcin permanecía en la puerta, postrado, suplicando con toda su fe a María por su familia. Quizá él se sentía demasiado culpable para atreverse a entrar.
En la capilla, el Beato Stanislaw Oporowski, un devoto sacerdote, estaba consagrando el Santísimo Sacramento.
El cuadro de la Virgen negra, alto sobre el altar principal, pareció brillar con un esplendor celestial. El Beato Stainslaw y toda la congregación se unieron a rogar por el pobre marido y su familia.
Las tres personas muertas estaban delante de todos, la madre y los dos niños; toda la congregación cantó el Magníficat.
Una sensación sobrenatural invadió la capilla. Ante las palabras “Porque Él que es Poderoso ha hecho grandes cosas por mi, y Santo es Su Nombre”, se produjo una conmoción en la congregación: los tres cuerpos regresaron a la vida.
LA VIRGEN NEGRA DE POLONIA
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El santuario de Czestochowa se encuentra en el corazón de Polonia. Es uno de los centros de culto mariano más importantes, que es visitado cada año por una media de cuatro a cinco millones de peregrinos originarios de 80 países del mundo.
El icono de la Virgen negra con el niño es de tradición medieval. De acuerdo a los estudiosos de arte, el cuadro sigue el modelo de la iconografía bizantina: se trata del icono denominado "Odigitria", que quiere decir la imagen de "Aquella que indica y guía todo a lo largo del camino".La leyenda cuenta que fue pintada por San Lucas, que al ser contemporáneo de María pudo pintar su verdadero rostro.
Virgen de Częstochowa
El icono que fue llevado en 1382 a la colina de Jasna Góra, quiere decir "Montaña Luminosa" en polaco y reina Czestochowa. Fue por iniciativa del príncipe Ladislao de Opole que se construyó un monasterio para los monjes de San Pablo sobre la cima de la colina.El rostro del niño está volteado hacia el peregrino. La mirada, en cambio, se dirige a otro lado, como si mirara lejos, más allá del tiempo y del lugar. Tanto la Madre como el Hijo parecen estar sumidos en profundos pensamientos, representando una gran sabiduría.
Nuestra Señora de Czestochowa
El color moreno de sus rostros contrasta con la luminosidad que los rodea. María le indica al peregrino el Niño Jesús que, mientras tiene el libro en una mano, con la otra mano bendice con un gesto simple y soberano al mismo tiempo.En todos los momentos de dificultad de Polonia, la población se ha congregado alrededor de la Virgen negra de Czestochowa y al Niño Jesús, aumentando de este modo el número de peregrinos. Todavía hoy, durante el verano, hay decenas de miles de personas que van a pie al santuario. La imagen que es ya oscura se ha hecho más oscura aún por el humo de las velas que están siempre encendidas.
Nuestra Señora de Czestochowa
Karol Wojtyla también hizo la peregrinación al santuario con frecuencia, particularmente en 1936, cuando Polonia se encontraba bajo el régimen comunista.
Nuestra Señora de Czestochowa
Aparentemente, Nuestra Señora quería que los hombres recordaran Su dolor y, también, que Ella es la Madre que comprende los dolores y sufrimientos de todos.

Nuestra Señora de Czestochowa
Hoy en día es considerado uno de los santuarios más llenos de gracias y milagros de todo el mundo Jasna Gora ¿milagros de resurrección?
Papa Pío XI
El Papa Pío XI, quien fuera Nuncio Apostólico en Polonia, consiguió una hermosa copia de la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa y la hizo colocar en la capilla del Vaticano en memoria de su estadía en ese país.
Durante la segunda guerra, pilotos polacos junto a la Real Fuerza Aérea Británica pusieron una imagen de la misma Señora de Czestochowa, Patrona de su tierra natal, en un santuario dentro del angar del escuadrón de bombarderos.
El rostro de la Virgen es oscuro, y por eso la pintura es conocida como "La Virgen Negra". Tiene dos cicatrices: una que data de 1430, cuando un sacrílego espadachín husita rasgó la pintura original. Hay, también, otra cicatriz producida por una flecha de los tártaros en una invasión al castillo de Belz.
Durante el reinado de Jagiello, un artista retocó estas lesiones del cuadro, pero tales marcas siempre volvían a aparecer, a pesar de todos los intentos de los expertos por eliminarlas.
Aparentemente, Nuestra Señora quería que los hombres recordaran Su dolor y, también, que Ella es la Madre que comprende los dolores y sufrimientos de todos.
El monasterio de Jasna Gora es un lugar de culto y una de los destinos más importantes del mundo cristiano dentro del peregrinaje. Además, este lugar llegó a ser el pilar de la identidad polaca asociada con la religión católica, pues la larga historia del monte de Jasna Gora nos cuenta de asedios por parte de los suecos, los rusos y los alemanes: todas ellas naciones de otras creencias. 
Así, pues, el Santuario Nacional de Polonia en Jasna Gora (Colina Brillante) es mucho más antiguo que Fátima, Lourdes, e incluso Guadalupe.
Mosaico en Jasna Góra,Częstochowa.
El origen de la pintura se atribuye a San Lucas, quien la hizo sobre la cubierta de una mesa fabricada por San José, para dejar esta preciosa reliquia a la humanidad. No se sabe con seguridad que así fuera, aunque la tradición de la Iglesia así lo dice, y la madera se ha corroborado que tiene tal antigüedad. Y fue después el príncipe San Ladislao quien la colocó en su actual ubicación – La Iglesia de la Asunción – el 26 de agosto de 1382, el miércoles posterior a la fiesta de San Bartolomé. Ese día él firmó un documento oficial ordenando se edificara un convento, claustro e iglesia en Jasna Gora. San Ladislao trajo más tarde a los Padres Paulinos de blancas túnicas a hacerse cargo del Santuario y éstos así lo hicieron desde entonces.
La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717. La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen, pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas, regalada por el Papa San Pío X.
Nuestra Señora de Czestochowa
Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. Como en todos los santuarios marianos, en ocasiones -aparte de los millones de milagros morales, de refuerzo de la fe o reencuentro con ella- se produce también el milagro físico. «Ve, tu fe te ha curado», parece repetir Dios por medio de María en todos estos lugares que el Papa Pablo VI llamó «clínicas del espíritu».
Esta imagen de la virgen negra milagrosa por muchos siglos ha estado íntimamente relacionada con la historia del pueblo polaco. En 1656 fue aclamada patrona de Polonia. Los Católicos celebran su fiesta el 26 de agosto y los Ortodoxos el 19 de marzo). 
Los ex votos y relatos conservados, son la expresión de la religiosidad popular, dando testimonio de una tradición que se remonta en los siglos y en los últimos decenios ha experimentado un importante impulso, y aun cuando la Iglesia no se pronuncie oficialmente respecto a la gran mayoría de los milagros que se le atribuyen, éstos son considerados como una fuente importante de renovación de la fe.
La historia de milagros que sigue fue extraída de relatos de maravillas realizadas por la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa, tal como han sido conservadas por los Padres Paulinos de Jasna Gora
Este famoso Santuario mariano está en la arquidiócesis de Cracovia, la ciudad sede del Papa Juan Pablo II cuando era allí Arzobispo Cardenal. Cuando el Papa visitó Polonia en 1979, los polacos se volcaron a Jasna Gora, así como lo hicieron muchos otros peregrinos de lugares más lejanos. El Santuario está íntimamente ligado a la fe del pueblo polaco y a su lealtad, a la nación, una nación católica a pesar de sus líderes comunistas.
Czestochowa es una ciudad situada hacia el noroeste de Cracovia, en las tierras altas de Cracovia, entre peñas jurásicas, con hermosas ruinas de castillos medievales. 
El monumento más importante de Czestochowa, el Santuario de Jasna Góra, es un monasterio del siglo XIV de los Padres Mínimos en el monte de Jasna Gora que posee una imagen milagrosa de la Virgen de Czestochowa, (La Virgen con el Niño), llamada también “Madonna Negra”. Pero pasemos a los relatos:
En 1517, murió un niño polaco llamado Samual, hijo de Estanislao y Ana Wadzic, del pueblo de Husiatyn, en el condado de Kamienicki. El cuerpo del niño había quedado retorcido por los atormentadores dolores que había padecido. Murió un sábado, día dedicado de María, y entonces la madre cayó de rodillas llena de lágrimas, ofreciendo el cadáver a la Virgen María, haciéndole una solemne promesa de realizar una peregrinación a Jasna Gora.
Tras la noche de velatorio, Estanislao fue a la iglesia el domingo a la mañana, para hacer los arreglos correspondientes para el funeral, mientras Ana seguía orando.
Cuando el padre regresó a su casa, vio que la palidez del cuerpo del niño fallecido ya no estaba, el rigor mortis tampoco, dejando así el cuerpo laxo. El niño abrió entonces los ojos sonriendo y sacó los brazos del cajón; y así, Estanislao contempló a su hijo sano en los brazos de su madre.
Al día siguiente, en acción de gracias, la familia feliz hizo la peregrinación a Jasna Gora, llevando dos cirios del tamaño del hijo resucitado, para encender ante la imagen milagrosa de la Señora de Czestochowa.
En el año de 1564, un grupo de jovencitos en la tranquila villa de Zborrow en el condado de Kalis realizaron una imitación teatral de un juicio. El supuesto villano, Valentín Zeroniski, hijo del abogado del pueblo, debía ser justamente condenado y, con la ayuda de sus amigos, colgado de un árbol. Ante esta acción, todos lo consideraron un buen actor, porque agitaba sus piernas como si realmente estuviera colgado. Pero esta satisfacción se volvió terror cuando vieron palidecer su rostro y luego tornarse morado. Atemorizados, tardaron en soltarlo, mas sus esfuerzos fueron insuficientes. Huyeron del lugar donde se estuvo desarrollando la escena teatral y, abrumados por el miedo al castigo, no contaron esto a nadie. El cuerpo se mecía levemente, colgando de la rama del árbol.
Nuestra Señora de Czestochowa
Cuando a las seis de la tarde sonó la campana del Ángelus y oscureció, y Valentino seguía sin regresar a casa, sus padres salieron a llamarlo y buscarlo. Tarde a la noche, con luces de antorchas, encontraron al hijo muerto colgado. Cuando bajaron el cuerpo, trataron de reanimarlo inútilmente. Entonces los padres cayeron de rodillas rogando misericordia para su hijo a la Virgen de Jasna Gora. Esa madre compasiva, que había bajado a su Hijo muerto y lo había tenido sobre sus propias rodillas, respondió a este ruego. Valentino abrió grandes los ojos, miró a su alrededor, y se levantó en perfecto estado. Un fresco en el cielorraso de la capilla de Jasna Gora evoca este milagro.
En 1598 tuvo lugar un incidente con una niña de dos años, llamada Ema, hija de Maciej y Jadwiga Klimczak, residentes de Kazimierow. Un día en que los padres de la niña salieron dejándola al cuidado de una niñera, ésta colocó a la niña sobre el alféizar de una alta ventana abierta desde donde Ema podía ver gozosamente el paisaje, a la perspectiva del parque. Mas, en un momento de descuido, la niñera se alejó de la niña, que perdió el equilibrio y cayó. Cuando la aterrada niñera bajó por ella, Ema estaba muerta. Cuando regresaron los padres se debatieron entre el dolor y la indignación, pero debían encarar la realidad y preparar a Ema para el funeral con el ropaje apropiado y una corona de hojas en la cabeza de la niña, y colocaron una estampa con la imagen de Nuestra Señora de Czestochowa en la pequeña mano.
Nuestra Señora de Czestochowa
Y así, con esta pena en el corazón, el padre y la madre iniciaron el velatorio, con los ojos centrados en la imagen que la niña tenía entre las manos. De pronto, una chispa de inspiración les hizo exclamar al unísono: ¡La Señora de Czestochowa, que en su bondad, ha hecho retornar a tantos a la vida, nos ayudará!
El padre y la madre colocaron el pequeño ataúd sobre el carro y salieron para Jasna Gora, y así brilló el sol sobre ellos en el día y la luna en la noche, pero los antes brillantes ojos de Ema seguían cerrados. En los tres días que tardaron en llegar los padres iban generalmente silenciosos, como el cuerpo de la niña, y sólo se oía el murmullo de las oraciones. El cuarto día llegó y sólo habían cubierto la mitad del camino al santuario, y seguían con las riendas guiando delante del carro, firmemente, con los ojos casi cerrados de tantas lágrimas y noches sin dormir.
De pronto, el cuerpo de Ema se empezó a mover, sus ojos se abrieron, y se levantó completamente sana. Sobrepasados por la alegría, los padres siguieron camino al santuario para dar las gracias a la Virgen Bendita de Jasna Gora. No se puedo menos que admirar tal fe y su recompensa. ¿Cuánta fe como ésa se hallaría hoy en Occidente?
En 1625 un prolongado juicio en Varsovia terminó con la condena a morir ahogada de Ana, hija del campesino Bartlomiej y de su mujer Jadwiga. Ana había sido enviada a la ciudad a trabajar, para poder así ayudar con los gastos a sus padres. Era una buena chica y también pudo ser una buena servidora en la ciudad. Pero lamentablemente se enamoró de un hombre al que creyó sincero y cayó en pecado, quedando embarazada de un hombre que no pensaba siquiera en casarse con ella. Con un bebé nacido de madre soltera y llena de vergüenza, miedo y desesperación, Ana arrojó a la pobre criatura por una ventana al barranco al borde de un río cercano. Fue así juzgada y sentenciada a muerte.
Cuando los jueces enviaron al sacerdote a prepararla para la ejecución, éste la encontró sinceramente arrepentida y apenada, y le recomendó que se pusiera bajo la protección de Nuestra Señora de Czestochowa.
El día fijado para la ejecución, una curiosa multitud seguía a Ana al puente sobre el Vistula, y vieron al verdugo atar una gran piedra a la pierna de Ana para asegurarse de que quedaría sumergida en la profundidad del río.
Nuestra Señora de Czestochowa
Y ahí estaba ella, que cayó de rodillas ante la multitud, con los ojos llenos de lágrimas amargas y manifestando ante todos su dolor por el crimen cometido. Pidió perdón a Dios y solicitó la ayuda de Nuestra Señora de Czestochowa, prometiendo a cambio reformar su vida. Mas el verdugo tenía que cumplir su deber, a pesar de la simpatía que ahora manifestaba la multitud, y entonces arrojó a Ana al río. Se escuchó su grito al golpear el cuerpo contra el agua, y la multitud vio en silencio cómo el cuerpo era tragado por las aguas, tras lo cual la corriente siguió fluyendo mansamente como siempre.
Algunos testigos se quedaron ahí cerca de media hora mirando el fluir del Vistula hacia el mar. Parecían fascinados por la corriente de agua, sabiendo que allí debajo estaba la joven amarrada a la piedra. De repente hubo un rumor, y luego un grito. A lo lejos, los espectadores vieron abrirse la superficie del río con la forma de la muchacha emergiendo de la profundidad. Ella nadó hacia la costa fácilmente y subió a la orilla. ¡Había sobrevivido!
Ana explicó a los atónitos testigos que corrieron hacia ella, que cuando yacía ya en el fondo del río Nuestra Señora de Czestochowa se le había aparecido, y había sacado la piedra que ataba su pierna, indicándole que nadara hacia la costa.
Nuestra Señora de Czestochowa
Los jueces y todos los presentes cayeron de rodillas en oración y gratitud a María por el milagro. Más adelante Ana, su madre, y muchos de los testigos del milagro fueron a Jasna Gora e hicieron allí una solemne ofrenda, tras lo cual regresaron a sus hogares para llevar una vida ejemplar.
En 1643, dos mineros: Jan Wieliczko y su hijo, Wawrzyn, portando sus herramientas comenzaron a bajar por un túnel de 60 pies a una pequeña mina donde trabajaban. Pero una rotura de la soga con que descendían hizo que cayeran al profundo fondo rocoso. Los montañeses de la zona, tras muchas dificultades consiguieron sacar los cuerpos estrellados y magullados. Aunque parecía no haber ayuda humana posible para ellos, la gente no se desesperó. Apelaron a la simple fe de los polacos y se arrodillaron para implorar a Nuestra Señora de Czestochowa su misericordia.
De pronto, los dos hombres se levantaron sanos y salvos. Todos elevaron después sus cánticos y oraciones a la Virgen María.
Nuestra Señora de Czestochowa
En 1680, la población de Nowograd escuchó las campanadas de la iglesia local por el funeral del juez Mikilaj Grocholski, que había fallecido esta mañana tras una larga y dolorosa enfermedad. Era una persona querida y, de acuerdo a la costumbre polaca en estos casos, su tumba era decorada y se servía una comida a los concurrentes y a los deudos. Pero en el momento en que alzaron el ataúd para llevárselo, ¡el juez se sentó en el cajón! En un primer momento, todos huyeron de miedo, pero al ver que no era un fantasma sino la persona de carne y hueso, regresaron para hablar con él y hacerle preguntas. Su excelencia explicó: "Cuando estaba agonizando sin poder confesar mis pecados pues había perdido la capacidad de hablar, aunque estaba consciente aún, elevé mi corazón a Dios y supliqué a la Virgen de Czestochowa que me devolviera la vida y la salud, haciendo la promesa de visitar Jasna Gora. Tengo que volver con Su ayuda para poder confesar mis pecados y hacer las respectivas penitencias". Todos quedaron enormemente impresionados, y el funeral se convirtió en un gozoso banquete.
Basílica de Jasna Gora
Pero el juez postergó el cumplimiento de la promesa de ir a Jasna Gora, y cayó nuevamente enfermo de gravedad. Cuando el momento final parecía haber llegado, nuevamente recurrió a María con el ruego de que se le diera otra oportunidad. Esa noche recibió una inspiración que le indicaba que no debía demorarse. A la mañana siguiente se levantó sano otra vez, e inmediatamente salió a cumplir sus votos al santuario de la Virgen.
Poco después de esto, una amigo suyo, un caballero, Juan Kozlowski, participando en unas maniobras militares, fue arrojado de su carro a gran velocidad al volcar, por lo que se rompió el cuello, y murió. Cuando el juez se enteró de la tragedia, viajó durante seis horas para llegar al sitio donde este caballero se había accidentado. Allí, cayendo de rodillas, y con los ojos fijos en el lugar del desastre, oró a su Celestial Benefactora: "Oh, Señora de Jasna Gora, así como hiciste regresar de la muerte para servirte, te ruego que le sea de vuelta la vida a él también para él se benefició como yo". Todos los presentes lo acompañaban en el ruego a la Virgen.
Ante los ojos de todos, Kozlowski, se levantó y como caballero que era, siguió a caballo su camino dirigiéndose a manifestar su gratitud a Jasna Gora.Szymon Wruszewski, un ciudadano de la Rusia Blanca, cayó mortalmente enfermo en cuaresma del año 1628 y falleció el Jueves Santo por la mañana. Su familia quería rendirle un funeral solemne, y así lo pospusieron para después de las celebraciones pascuales. Con el tema de la Resurrección en sus mentes, la familia oró para que así como el Señor había resucitado después del Viernes Santo, permitiera que eso sucediese a Simón, por la intercesión de la Virgen, su Santa Madre.
El sábado, después de las campanadas de gloria y cuando el sol se ocultó, Szymon se levantó de su ataúd. Todos cantaron loas a Dios y a María, los aleluyas de Pascua de Resurrección nunca habían sido cantados con tal espontáneo entusiasmo como entonces.
En 1674, Stefan, un hijo de Malgorzata Zloczewka se enfermó gravemente. Su madre prometió donar un recuerdo de oro que ella tenía al Santuario de Jasna Gora si Nuestra Señora le devolvía la salud. Pero Stefan murió. Sin embargo, la madre no se desalentó ante el hecho sino que lo tomó como una prueba que le era puesta de fe en María Santísima, y así continuó rogando.
Nuestra Señora de Czestochowa
De pronto escuchó las voces de excitación que daba la enfermera que estaba velando el cuerpo. La misma exclamaba que los ojos de Stefan se habían movido, los colores le volvieron y estaba retornando a la vida.
El 8 de febrero de 1720. un sacerdote, Michael Pruszynski, canónigo de Kijow, pastor de Toporow en el Decanato de Bielski y en la Diócesis de Luch, partió de este mundo. A esto siguieron llamativos sucesos. Más tarde ese año (el 14 de junio de 1720), habiendo vuelto a la vida, hizo una declaración bajo juramento ante testigos relacionados con lo que había sucedido cuatro meses antes.
El sacerdote habló de su dedicación a María, y cómo él había enfermado más en los últimos años, hasta quedar paralítico, sordo y ciego. Sabiendo que su fin estaba próximo, expresó su última voluntad. Como fuera declarado después por los tres sacerdotes testigos, murió posteriormente, el 8 de febrero de 1720.
Nuestra Señora de Czestochowa
Lo colocaron en el ataúd que se había preparado y lo vistieron simplemente con sus vestimentas sacerdotales blancas. En el ataúd cerrado fue llevado a una habitación oscura y fría, donde normalmente uno se congelaría (¡Polonia en febrero!). Al Padre Michael, mientras yacía en el ataúd, se le apareció el venerable Patriarca de los Padres Paulistas, San Pablo Ermitaño, le tocó la mano derecha y le dijo: "Levántate y ve a presentar tus votos a la Virgen de Czestochowa, pues es por Su gracia e intercesión que tu has sido resucitado".
Al desaparecer San Pablo con las palabras "Jesús y María de Czestochowa", el Padre Michael dentro del ataúd comenzó a gritar pidiendo auxilio. Se produjeron tumultos, algunos huyeron, mientras otros trataban de abrir el ataúd. Cuando esto fue posible, el Padre Michael lo primero que hizo fue buscar a San Pablo, pero éste se había ido; entonces, comprendió que había pasado el día en este lugar helado con su delgado hábito. Su cuerpo estaba tibio y normal.
Nuestra Señora de Czestochowa
Pese a que no quisieron permitírselo tan pronto, el Padre Michael enseguida partió hacia Jasna Gora, que quedaba a unas 70 millas de distancia.
A su regreso trajo una hermosa imagen de Nuestra Señora de Czestochowa, que fue colocada en la iglesia, donde muchos parroquianos recibieron gracias y bendiciones solo por entrar en contacto con esta imagen que la representaba.
En 1747, una pequeña llamada Jozefa Magdalena, de unos pocos meses de edad, hija de Antoni y Anna Karwat de Salicia, enfermó y murió. Toda la noche la madre lloró ante el cuerpito sin vida, rogando a Nuestra Señora de Czestochowa que le devolviera a su hijita. Amigos y parientes la amonestaron así:
La imagen milagrosa de Nuestra Señora de Czestochowa (en polaco: Czarna Madonna or Matka Boska Częstochowska) visitó la ciudad de Innsbruck, capital del Tirol, Austria.
"Esperas que la Madre Bendita reviva a tu criatura, pero tú no eres digna de eso, deja ya de lamentarte y deja librado a la tierra lo que le pertenece".
La madre, sin prestar atención a eso, parecía tener una inspiración. Encartó a todos los que estaban en el velatorio: "¡Ustedes no comprenden! Si mi hija no resucita aquí, la llevaré a Jasna Gora y allí, seguro que la Virgen Santa le devolverá la vida y la salud".
Así la madre alzó sobre el carro el pequeño ataúd, con la pequeña ya rígida dentro, comenzó a rezar en voz alta, pero la Virgen no se hizo esperar, y allí mismo devolvió la vida a la criatura, mientras todos los testigos gritaban: ¡milagro! ¡milagro!
En 1748, una niñera tenía a su cargo llevar a la pequeña Anna Gorniakorona de dos años a dar un paseo por los alrededores del pueblo de Landuc, una hermosa mañana de primavera. Anna correteaba por ahí y descubrió una cueva. En un momento de distracción de la niñera, se metió jugando alegremente dentro de la gruta. Sin previo aviso, la tierra se movió, y las arenosas paredes de la gruta se cerraron sobre Anna, sepultándola completamente.
Nuestra Señora de Czestochowa
Desesperada, la niñera corrió en busca de ayuda. Los que acudieron a hacerlo estuvieron más de dos horas trabajando para poder rescatar el cuerpo de la niña, y lo hallaron aplastado, frío, amoratado… muerto.
La angustiada madre, con muchísima fe, tomó el cuerpito y lo llevó a la iglesia de los Padres Dominicos. Amigos y familiares trataban de detenerla: "¿Qué estás haciendo?, la niña ya murió, al menos colócala en algún tipo de ataúd".
"Déjenme ir", replicaba con firmeza, "porque estoy segura de que la Virgen de Jasna Gora me la devolverá con vida". Corrió así a la iglesia, y puso la niña bajo la protección de María, prometiéndole visitar Jasna Gora en homenaje a Ella, y en prueba de su gratitud. Anna abrió los ojos y sonrió. La madre acudió inmediatamente al Santuario de Czestochowa.
En 1749, en las vecindades de Kleczur, Ewa Wozniacka, una niñera profesional, llevó al pequeño Janek al borde del río. Se distrajo por un momento, y el niño al resbalar cayó al río y se fue al fondo, donde lo arrastró la corriente. Al oír la zambullida, Ewa corrió al lugar, pero todo cuanto pudo ver fue al pequeño desapareciendo bajo las turbulentas aguas.
Czestochowa-bazylika
Temiendo ser castigada, Ewa huyó. Una mujer que pasaba cerca vio toda esta tragedia y se precipitó a dar aviso a la madre, quien corrió con otros al lugar del accidente. Buscaron en vano una y otra vez hasta que, finalmente, tras un largo período de dragado y de inmersiones, lograron llevar a la orilla el helado cuerpo del niño ahogado.
La madre lloraba sobre el cuerpito de su hijo, rezando a Nuestra Señora de Czestochowa. La Madre Celestial se apiadó de ella. Janek abrió los ojos, sonrió, y luego se acurrucó en el pecho de su madre.
En la historia de la Iglesia ha habido muchos milagros relacionados con resurrecciones, aún de tres o más personas al mismo tiempo. Pero rara vez se ha contado uno de éstos que empezara en gran tragedia y terminara tan gozosamente como el siguiente milagro de Nuestra Señora de Czestochowa.
En 1540, un resonante suceso dejó un recuerdo perdurable en la memoria de los habitantes de Lubli, un pueblo cercano a Jasna Gora. Marcin Lanio, peón de una gran carnicería, fue al pueblo de compras. Su mujer, Malgorzata, dejó momentáneamente la cocina para pedir prestado a unos vecinos un poco de levadura para hornear en un gran horno.
Nuestra Señora de Czestochowa
Malgorzata dejó en su casa a dos niños. Poitrus, de cuatro años, que había visto a menudo a los carniceros matando animales, no tuvo mejor idea en su mente infantil que imitarlos y tomar como víctima de sacrificio a su hermano Casio, de dos años, que dormía pacíficamente en un jergón.
Poitrus agarró un afilado cuchillo y tajeó la garganta de su pequeño hermano. Viendo cómo brotaba sangre a borbotones, Poitrus se dio cuenta de que algo malo había sucedido, y abrumado por el miedo se escondió dentro del gran horno que su madre dejó abierto.
Al poco rato regresó la madre, que no sospechaba nada de todo esto y, al no escucharlos, pensó que ambos estarían durmiendo.
Nuestra Señora de Czestochowa
Terminó la preparación que estaba batiendo y comenzó a encender el horno a leña donde Poitrus yacía escondido. El pobre chico, dándose cuenta de repente de lo terrible que estaba pasando empezó a gritar de agonía. A la pobre madre se le heló la sangre al ver que era el niño y lo sacó a tirones, pero éste, sofocado ya en el horno humeante, yacía sin vida en sus brazos. Miró alrededor, paralizada por esta súbita tragedia y sus ojos fueron a posarse sobre el otro hijo que yacía en su cama. Este doble impacto ya era demasiado para la pobre mujer. Empezó a golpearse la cabeza contra la pared, tirándose de los cabellos, rasgando sus ropas, como una verdadera loca. Cuando entró el esposo, que nada imaginaba, se encontró con todo este cuadro espantoso y vio la forma en que estaba su esposa entre los dos cadáveres de sus hijos. No pudo tomarse un tiempo para entender y, bajo el alto impacto emocional, creyendo que ella había matado a los niños, agarró un hacha que había cerca y le dio un hachazo en la cara a su mujer.
Nuestra Señora de Czestochowa
Tras unos momentos, la mente de Marcin empezó a aclararse y se dio cuenta de lo que había hecho, aterrado y lleno de remordimientos. Entre tanto, amigos y vecinos se le fueron uniendo, entre exclamaciones mezcladas de conmoción y consejos piadosos.
Marcin pareció tener una inspiración celestial y cambió de la desesperación a la esperanza puesta en Nuestra Señora de Czestochowa, de quien siempre había sido devoto. A todo esto, ya todos los vecinos habían llegado y permanecían ahí atónitos y espantados al ver la triple tragedia.
El asombro creció cuando vieron a Marcin, silencioso pero decidido, alzar los tres cuerpos en un carro, hacer la señal de la cruz, y dirigir los caballos hacia Jasna Gora, lo cual fue contemplado con temor por algunos, y con lágrimas por otros.
Siguió el viaje silencioso de Marcin hacia Jasna Gora, con la gente agolpada a lo largo del camino viendo y oyendo esta extraña vista de un hombre llevando al parecer a su propia esposa e hijos muertos en un carro abierto.
Nuestra Señora de Czestochowa
Cuando Marcin llegó al Santuario, algunas buenas personas habían improvisado tres ataúdes y así los llevaron a la capilla. Pero Marcin permanecía en la puerta, postrado, suplicando con toda su fe a María por su familia. Quizá él se sentía demasiado culpable para atreverse a entrar.
En la capilla, el Beato Stanislaw Oporowski, un devoto sacerdote, estaba consagrando el Santísimo Sacramento. El cuadro de la Virgen negra, alto sobre el altar principal, pareció brillar con un esplendor celestial. El Beato Stainslaw y toda la congregación se unieron a rogar por el pobre marido y su familia. Las tres personas muertas estaban delante de todos, la madre y los dos niños; toda la congregación cantó el Magníficat. Una sensación sobrenatural invadió la capilla. Ante las palabras "Porque Él que es Poderoso ha hecho grandes cosas por mi, y Santo es Su Nombre", se produjo una conmoción en la congregación: los tres cuerpos regresaron a la vida.
Nuestra Señora de Czestochowa
Por un momento hubo un silencio que parecía eterno, tras lo cual siguieron explosiones de alegría y gratitud, e himnos a la Virgen. El marido, la mujer y los hijos, configuraban un grupo maravilloso.
Pronto la fama de este espectacular milagro se irradió por todo el mundo. El emperador quiso una copia del cuadro milagroso de Nuestra Señora de Czestochowa para ser colocado en la Catedral de Viena. Otras copias fueron puestas en santuarios hogareños y en sitios públicos. Así como los polacos aman a Nuestra Señora de Jasna Gora, deberían amarla todos. Y la fe de ellos tendría que ser imitada por todos. Así seguramente habría muchos más milagros como esos que dieron esplendor a Jasna Gora, el Monte Luminoso, Santuario de Nuestra Señora de Czestochowa.
Nuestra Señora de Czestochowa
Fuente:
Marie de Nazareth: http://www.mariedenazareth.com Santuario de Czestochowa:http://www.jasnagora.pl
http://encuentra.com/advocaciones_marianas/czestochowa10771/
www.cristiandad.org
http://forosdelavirgen.org/594/virgen-de-czestochowa-polonia-26-de-agosto-y-19-de-marzo-2/

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