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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

4 de julio de 2017

EL BUEN PASTOR - IV DOMINGO DE PASCUA.

Icono del Buen Pastor

EL CUARTO DOMINGO DE PASCUA LA IGLESIA CELEBRA EL DOMINGO DEL BUEN PASTOR, CUYA REFERENCIA BÍBLICA ES Juan 10: 1-30.


La metáfora del pastor, en tiempos se la Biblia, se refería a una persona con autoridad religiosa o política, un gobernante o un líder destacado.

En el Antiguo Testamento Yahvé era el pastor de su pueblo (Gn. 49:24; Sal. 23:1). El propósito de Dios era pastorear a su pueblo por medio de sus gobernantes. Algunos de estos líderes fueron modelos, dechados de fidelidad, dignos de ser imitados. Tal fue el caso de Moisés, Josué, David, los profetas, etc.

Había una buena razón para utilizar tan a menudo la figura de un pastor con sus ovejas en los tiempos bíblicos, porque era una imagen que las personas podrían fácilmente identificar en su contexto cultural. Las imágenes que utilizamos son más eficaces cuando se entienden fácilmente por la cultura a la que Dios nos ha enviado a ministrar.

Las culturas del Medio Oriente entendieron de lo que se trataba el pastoreo. Era la alimentación de los corderos y las ovejas, llevándolos a las buenas tierras de pasto y agua, asearlas y esquilarlas, asistir en el nacimiento de nuevos corderos, enseñarles a permanecer juntas, buscar las ovejas que se han perdido y proteger a las ovejas.

Todos estamos bajo pastores y Jesucristo es el Buen Pastor. Tenemos que imitar lo que hace el buen pastor de las ovejas.
El Buen Pastor

LA ANALOGÍA DEL SEÑOR CON EL PASTOR DE OVEJAS.

El Señor es nuestro Pastor de dos maneras

En primer lugar, como el Buen Pastor, él da su vida por sus ovejas y, en segundo lugar, sus ovejas conocen su voz y lo (sigue Juan 10:11,14 ). Dios está usando la analogía de ovejas y su naturaleza para describirnos.

Las ovejas tienen una tendencia natural a alejarse y perderse. Como creyentes, tenemos la tendencia a hacer lo mismo.

Los corderos, perdidos, están en peligro de ser atacados, incluso muertos por ahogamiento o caídas desde acantilados. Del mismo modo, dentro de nuestra propia naturaleza hay una fuerte tendencia a ir por mal camino.

Como tal, somos como ovejas errantes lejos del pastor a través de nuestra propia autosuficiencia y fútiles intentos de auto-justicia. Es nuestra naturaleza alejarse, rechazar a Dios, y romper sus mandamientos.

Cuando hacemos esto, corremos el riesgo de perdernos, incluso olvidar el camino de regreso a Dios. Por otra parte, cuando nos alejamos del Señor, pronto nos vemos enfrentados a un enemigo tras otro que nos va a atacar de muchas maneras.
El Buen Pastor
Las ovejas son criaturas básicamente indefensas que no pueden sobrevivir mucho tiempo sin pastor, se encuentran totalmente dependientes. Del mismo modo, como ovejas, somos totalmente dependientes del Señor para guiarnos, proteger y cuidar de nosotros.

Las ovejas son esencialmente animales mudos que no aprenden bien y son muy difíciles de entrenar. Ellas no tienen buena vista, ni tampoco oyen bien. Son animales muy lentos que no pueden escapar de los depredadores; no tienen ningún camuflaje ni armas de defensa tales como garras, pezuñas afiladas, o mandíbulas potentes. Por otra parte, las ovejas se asustan fácilmente y llegar a ser fácilmente confundidas.

Los pastores en los tiempos bíblicos enfrentaban peligros increíbles en el cuidado de sus ovejas, poniendo su propia vida en riesgo al luchar contra animales salvajes, como lobos y leones que amenazaban el rebaño.
El Buen Pastor
Con el fin de ser buenos pastores, tenían que estar dispuestos a dar su vida por las ovejas. Jesús declaró que Él es nuestro Pastor y lo demostró al dar su vida por nosotros. “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).

Como ovejas, nosotros también necesitamos un pastor. Los hombres somos ciegos espirituales y perdidos en nuestro pecado. Es por esto que Jesús habló de la parábola de la oveja perdida.

Él es el Buen Pastor que dio su vida por nosotros. Nos busca cuando estamos perdidos, para salvarnos y para mostrarnos el camino a la vida eterna.

Tendemos a ser como ovejas, consumidos por la preocupación y el miedo, siguiendo uno después del otro. Por no seguir o escuchar la voz del Pastor.

El Buen Pastor, advierte a aquellos que no creen ni le escuchan: “Os lo he dicho, pero no lo creis. . . pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; Yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10: 25-28).

Cuando nosotros como creyentes seguimos a nuestro Pastor, nosotros también sabemos que vamos a tener todo lo que necesitamos. No vamos a carecer de las necesidades de la vida, porque Él sabe exactamente lo que necesitamos (Lucas 12: 22-30).
El Buen Pastor (s. III)
Tal fue el caso de Moisés, Josué, David, los profetas, etc. En Isaías 40: 11 se dice: 
“Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.”
Bartolomé Esteban Murillo, hacia 1660 - Técnica Óleo sobre lienzo

LA OBRA DEL PASTOR EN JESUCRISTO

El Pastor conoce a sus ovejas, las llama, las conduce sabiamente y con amor, protegiéndolas de robo y destrucción, dando finalmente su vida por las ovejas (Jn. 10:1-15).

El Buen Pastor

1. CONOCE A SUS OVEJAS (Jn. 10:14)

Aunque todas parezcan iguales, cada una posee sus rasgos característicos inconfundibles, y a cada una la llama por su nombre (Jn. 10:3). 
Este detalle es tan singular como inaudito: el cristianismo es la única religión en la que Dios es el Todopoderoso, trascendente, y al mismo tiempo el Padre cercano, el Abba íntimo que nos conoce por nombre. En la Biblia el verbo conocer tiene esta connotación afectiva y de intimidad que alcanza su máxima expresión en el buen Pastor que nos conoce.

El Buen Pastor
De esta manera, el Pastor distingue la valía de cada uno de nosotros individualmente. Me conoce a mí y a cada uno de sus redimidos, conoce todos nuestros defectos, nuestra tendencia a la incredulidad, nuestras pasiones, todo lo que escondemos para salvar nuestra deteriorada imagen. 
El Buen Pastor
Pero también nos alienta como se nos enseña de forma tan memorable en el salmo del pastor por excelencia, el Salmo 23.
¡Qué gran consuelo que el Señor me ama a pesar de lo que soy en mi condición de «oveja perdida»! Por este amor pude llegar a ser una oveja hallada y rescatada por el amante Pastor.
El Buen Pastor

2. LAS CONDUCE

¿Cómo lo hace?

• «las llama» (Jn. 10:3)

Es un un llamamiento triple: a la salvación, al seguimiento y al servicio. Sólo así se autentifica el discipulado cristiano.
El Buen Pastor

«las saca fuera» (Jn. 10:3)

Se trata de una acción hondamente significativa del pastor. Las ovejas han estado en el aprisco para ser resguardadas de la intemperie. Pero sería un error quedarse indefinidamente en el refugio. 
Se debilitarían peligrosamente. Han de salir para evitar su anquilosamiento.
El Buen Pastor
Esta metáfora es válida también para los seres humanos. Cuando estamos instalados en situaciones más o menos agradables nos gustaría quedarnos, perpetuar estos momentos. 
Recordamos a Pedro, Jacobo y Juan cuando querían permanecer en el monte de la Transfiguración indefinidamente con el Señor. ¡Imposible! Por toda respuesta a su petición, el Señor Jesús les mostró el cuadro de sus sufrimientos y su humillación (Mr. 9:6-12). 
Representación del «buen pastor» en las catacumbas de san Calixto.
Cada nueva situación, aunque de entrada nos parezca desagradable, nos abre la puerta a nuevas oportunidades con renovadas bendiciones.
La vida es una sucesión de situaciones nuevas; unas de bienestar; otras desagradables, más o menos dolorosas. Y todas llevan el sello de la transitoriedad. 
El Buen Pastor
Tenía razón Ortega y Gasset cuando ahondó en la fugacidad del tiempo y todo lo que consigo lleva. Refiriéndose a un paisaje, a una amistad, a un evento agradable, afirmó:
Al tiempo que decimos «¡Ya vienen, ya vienen!», tenemos que empezar a preparar nuestros labios para exclamar «¡Ya se van, ya se van!»
El Buen Pastor

Va delante de ellas (Jn. 10:4)

El Pastor no saca las ovejas para luego dejarlas solas. Está con ellas y va delante de ellas. Según Mateo, las últimas palabras del Señor fueron precisamente para recordarnos esta gloriosa realidad: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20). Ésta es la inefable y constante experiencia del creyente en tanto que oveja del buen Pastor: «De ningún modo te dejaré ni te desampararé» (Heb. 13:5).
Ícono ruso del siglo XIX.

3. LAS GUARDA (Jn. 10:28-29)

Las ovejas están sujetas a múltiples peligros y adversarios. Peligros en nuestra vida individual y peligros como pueblo de Dios. El mismo Señor Jesús dijo: 
  • «He aquí yo os envío como corderos en medio de lobos» (Lc. 10:3). 
Igualmente, en la oración modelo, el Padrenuestro, se nos enseña a pedir «líbranos del mal» (Mt. 6:13).
Pese a todo, las circunstancias de nuestra vida están bajo el control del Señor Todopoderoso, siempre sabio y bondadoso. El Pastor no saca del aprisco a sus ovejas para que caigan en un precipicio. A veces nos llevará por caminos ásperos y peligrosos. 
El Buen Pastor
Él sabe cuándo ha de probarnos y cuándo ha de consolarnos y confortarnos en «lugares de delicados pastos y de reposo». (Sal. 23:2). Como ya apuntamos, este precioso salmo atesora una riqueza espiritual inagotable y es un complemento ideal del texto que estamos considerando. El creyente hará bien en retenerlo en su mente y en su corazón.
El Buen Pastor

4. LES DA LA VIDA (Jn. 10:10)

  • «Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. así como yo conozco al Padre y pongo mi vida por las ovejas» (Jn. 10:15).
El clímax de la obra de Jesús como el buen Pastor se encuentra en su faceta redentora. 
James Tissot, El Buen pastor (c.1890)
Quizás un pastor humano fiel llegue arriesgar su vida por el rebaño, enfrentándose a un lobo o a cualquier situación de sumo peligro. Pero cuando Jesús da su vida por las ovejas las está salvando de la condenación para darles vida eterna (Jn. 3:17-18). 
El Buen Pastor
La dimensión redentora del buen Pastor -Jesucristo- es única e insustituible. Nadie más, ningún otro pastor, puede llegar a decir: «He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia». 
La vida que Cristo nos ofrece es abundante no sólo por su duración -vida eterna-, sino por su calidad.
¡Qué gran privilegio ser oveja del buen Pastor! 
Él nos conoce por nombre, nos guía, nos protege y con su muerte nos da la vida. 

LA ALEGORÍA DEL BUEN PASTOR EN EL CRISTIANISMO.

Desde el comienzo del cristianismo, el «buen pastor» es la imagen de Jesús de Nazaret que, en su calidad de pastor, cuida y salva a su rebaño.
El tema es el más representado en la iconografía paleocristiana (más de 900)1 y pueden encontrarse testimonios a partir del siglo II. 
El Buen Pastor
La inspiración de las primeras representaciones se toma de la imagen de Orfeo —al que se le atribuía el don de encantar a los animales mientras tocaba la lira—, y de la representación de las obras romanas en las que el cordero entre los brazos era un símbolo de filantropía. 
El Buen Pastor, llevando sobre las espaldas un cabro. Catac. Priscilla, siglo IV.
En el primer tema el «buen pastor» guarda su rebaño, de pie o sentado. La otra representación con el cordero extraviado en los brazos o sobre los hombros está mucho más extendida y procede directamente de los modelos paganos del moscóforo o el Hermes (Crióforo) que lleva la oveja del sacrificio.
Moscóforo del siglo V a. C., perteneciente al periodo de la Grecia Antigua, con una imagen del «buen pastor». Los cristianos seguirán estos modelos para sus representaciones.
A partir del siglo VI decae la representación del «buen pastor» hasta desaparecer completamente en la Edad Media, hasta que se recupera entre los siglos XV y XVI, para volver a quedar relegada en el siglo XIX. En los siglos XVII y XVIII reaparece a veces con la versión de la «divina pastora».
Catacumba de Priscila, Fresco del Buen Pastor (s.III)
La variedad de representaciones es numerosa. Las características comunes de las obras suelen presentar a un niño que porta un báculo, cayado o flauta, con túnica, y que tiene en su regazo o lleva sobre los hombros un cordero. También se ha representado con Jesucristo adulto.
El Buen Pastor
En pintura se encontraba ya en las catacumbas de San Calixto o de Domitila. Una de las representaciones del «buen pastor» más conocidas es la de Bartolomé Esteban Murillo. 
El Buen Pastor
BuenPastorMurillo1660.jpg
AutorBartolomé Esteban Murillo, hacia 1660
TécnicaÓleo sobre lienzo
EstiloBarroco
Tamaño123 cm × 101 cm
LocalizaciónMuseo del Prado, MadridEspaña

LA ICONOGRAFÍA DEL BUEN PASTOR EN EL CRISTIANISMO.

Según Wikipedia

Desde el comienzo del cristianismo, el «buen pastor» es la imagen de Jesús de Nazaret que, en su calidad de pastor, cuida y salva a su rebaño.

El tema es el más representado en la iconografía paleocristiana (más de 900) y pueden encontrarse testimonios a partir del siglo II.
El Buen Pastor
La inspiración de las primeras representaciones se toma de la imagen de Orfeo —al que se le atribuía el don de encantar a los animales mientras tocaba la lira—, y de la representación de las obras romanas en las que el cordero entre los brazos era un símbolo de filantropía.

En el primer tema el «buen pastor» guarda su rebaño, de pie o sentado. La otra representación con el cordero extraviado en los brazos o sobre los hombros está mucho más extendida y procede directamente de los modelos paganos del moscóforo o el Hermes (Crióforo) que lleva la oveja del sacrificio.

A partir del siglo VI decae la representación del «buen pastor» hasta desaparecer completamente en la Edad Media, hasta que se recupera entre los siglos XV y XVI, para volver a quedar relegada en el siglo XIX. En los siglos XVII y XVIII reaparece a veces con la versión de la «divina pastora».
El Buen Pastor
LA VARIEDAD DE REPRESENTACIONES ES NUMEROSA
Las características comunes de las obras suelen presentar a un niño que porta un báculo, cayado o flauta, con túnica, y que tiene en su regazo o lleva sobre los hombros un cordero. También se ha representado con Jesucristo adulto.
En pintura se encontraba ya en las catacumbas de San Calixto o de Domitila. Una de las representaciones del «buen pastor» más conocidas es la de Bartolomé Esteban Murillo. En la escultura ha sido también una imagen común, que empezó siendo esculpida en los flancos de los sarcófagos y recurrente en la música religiosa, como la pieza para órgano, El tríptico del buen pastor, de Jesús Guridi.

DOMINGO DEL BUEN PASTOR
La imagen del pastor era familiar para los israelitas en tiempos del Señor, por eso le entendían cuando les hablaba con éste y otros ejemplos de la vida cotidiana. Pero además, los judíos identificaban al rey con un pastor porque él debía cuidar de los habitantes de su reino y conducirlos a los «buenos pastos», para que el pueblo no sintiese necesidades. Ciertamente no todos los reyes fueron buenos pastores, es más, en muchos casos tuvieron que ser reprendidos por los profetas -aquellos que hablaban en nombre de Dios- como Natán al rey David, por aprovecharse de las ovejas, «carnearlas» y servirse de ellas para vestirse con su lana. 
El buen Pastor
Ante semejante atropello, el pueblo fiel acudía con plegarias a su Dios con la certeza de que… el Señor es mi pastor, nada me puede faltar (Sal 23).
Nadie puede suplir al Señor porque Él es el auténtico pastor, el que cuida, sostiene y lleva a los buenos pastos a sus ovejas. La liturgia, año a año, nos recuerda esta imagen en el IV domingo de Pascua, conocido también como el domingo del Buen Pastor porque en él se lee una parte del capítulo 10 del evangelio de San Juan, que es el conocido discurso del Buen Pastor.
El buen Pastor
El problema se suscita cuando el hombre pretende reemplazar al Buen Pastor por «otro» –en general ese otro soy yo mismo-, y busca la felicidad por los propios medios: 
«Señor, no te metas en mi vida que yo me las arreglo solo para ser feliz». 
O peor, pedirle a la naturaleza -a las cosas de la tierra-, que me den la felicidad que pretendo de modo absurdo, y así nacen los sucedáneos de Dios, con los que me dejo atar.
El Señor se sirvió de un burro para entrar en Jerusalén el Domingo de Ramos, pero antes hubo que desatarlo de aquello que lo tenía atado a la tierra, lo que hoy llamaríamos un palenque. 
Que nadie intente arrebatarnos de las manos del Señor, mucho menos las cosas materiales.
«Este es el testimonio de un anciano sacerdote de un pueblo de las afueras de Viena que acaba de jubilarse a los 85 años de edad: Durante decenas de años, todos los días, a las cuatro y media de la mañana estaba sentado en el confesionario. La gente de los alrededores sabía que lo encontraría y muchos, de camino a Viena para trabajar, daban un pequeño rodeo para pasar por el pueblo y confesarse. Él nunca fallaba. Había ampliado un poco el confesionario, donde hacía gimnasia matutina, leía, rezaba, esperaba… estaba allí. Era muy querido de los jóvenes; según ellos, uno de sus mejores pastores. Yo me descubro ante él, pues es digno de admiración».
El buen Pastor
EL BUEN PASTOR - P. Adolfo Franco, S.J. - PASCUA. Domingo IV
Juan 10, 27-30
EL BUEN PASTOR NOS ENSEÑA A SER BUEN PASTOR CON LOS DEMÁS.
Jesús se llama a sí mismo el Buen Pastor, y con esto nos dice la relación que tiene con nosotros, lo que El es para nosotros. Jesús nos cuida, nos protege, nos defiende, nos da la vida, nos da seguridad; y todo esto mientras estemos cerca de El y oigamos su voz y sigamos sus pasos.
La enseñanza de Jesús es clara, y supone una relación mutua, relación de ambas partes. En el párrafo de hoy se nos dice: Mis ovejas escuchan mi voz. Aquí se nos está diciendo cómo debe ser nuestra actitud con el Buen Pastor. Escuchar su voz significa más que obedecer a la voz del pastor. Por supuesto que eso también; pero además supone un conocimiento de la misma persona del Pastor que guía a las ovejas. El sonido de la voz del Pastor les da seguridad y alegría porque les hace sentir su presencia y las características de su persona. Saben que las cuida y que las alimenta. Se fían de El porque les ha dado muestras de mucho amor. Incluso a veces las ha defendido arriesgando su propia vida, cuando ha venido el lobo a atacarlas. Por eso escuchan su voz, esa voz tiene el sonido del amor y así le prestan atención. Y obedecen a lo que esa voz les enseña. El seguimiento de Jesús es eso: no se trata solo de obedecer sus mandamientos, lo que El nos ha enseñado, sino conocerlo a El mismo con mucho amor, porque de El brota un manantial de vida que son sus enseñanzas, que nos manifiestan también lo que El nos ama. Es importante esto
escuchar sus enseñanzas nos debe llevar a conocer que todo en El es amor: conocer el amor que hay en su enseñanza.
El buen Pastor
Por eso continúa diciendo: Yo las conozco y ellas me siguen. Qué importante es saber esto; que somos conocidos por el Señor. El me conoce personalmente. Y nos conoce amorosamente: es la forma de conocer que tiene Jesús: su conocimiento es a la vez amistad, comprensión y acogida. Y esto dirigido inequívocamente a mi propia persona. Me conoce personalmente a mí como soy, me acepta así, y se alegra de tenerme cerca como se alegran los amigos de estar cerca el uno del otro. Y por eso sus ovejas le siguen: no se pueden desprender de El: hay una corriente interior que surge en las ovejas, y que las arrastra para que nunca se separen del Buen Pastor. Ese es el seguimiento: saber que sin El no podemos hacer nada, que sin El estamos perdidos. Seguirlo a El es la única manera que esas ovejas encuentran de vivir. Y seguirlo es también imitarlo: recorrer sus mismos caminos interiores: el camino del servicio, el camino de la entrega, el camino del perdón, de la pureza y de la confianza en Dios. Escuchar su voz es seguirlo a El, es vivir su propia vida y tener sus mismos sentimientos.
El buen pastor niño by bartolomé esteban murillo
Y así El les da la vida eterna. y así no perecerán jamás. El nos da la vida: significa muchas cosas: primero que dio su propia vida por nosotros: amar hasta la muerte, amar con toda la sangre. Ese es el amor y la vida que El nos da. Y así nos hace participar de su propia vida. Hasta lo máximo, porque El se convierte en el alimento de nuestra vida. Y nos da una vida diferente, que se le llama la vida eterna, pero que no es sólo para después de la muerte, sino que es una vida ya desde ahora plena y cabal: todo lo que se puede desear de vida, de vitalidad, de paz, de esperanza y de elevación, de ideales, está encerrado en el don vital que nos da. Este don maravilloso es la vida de la gracia que es una vida que no termina, y por eso se añade que sus ovejas no perecerán jamás. Tienen una vida que no se extingue; además con su protección, la del Buen Pastor, nadie las puede hacer perecer.
El buen pastor niño by bartolomé esteban murillo
Y así nadie las arrebatará de su mano. No habrá fuerza capaz de arrebatarle a Jesús ni una sola de sus ovejas, de las que le siguen y que conocen su voz. Y esto porque el Padre está con Jesús (son uno y mismo Dios), y el Padre es más fuerte que todo, y El es el que ha dado a Jesús estas ovejas, entre las que esperamos contarnos nosotros. Que nadie las pueda arrebatar de Jesús, quiere decir que nadie hay más fuerte, nadie es más poderoso. Que no hay ni enemigos externos, ni circunstancias, que puedan arrebatarlas de sus poderosas manos. Y también quiere decir que no nos separaremos nunca de El. Que nunca nos separemos de este Buen Pastor. Y esto se debe, no a nuestra debilidad, sino a su fuerza. El deseo de seguir siempre a este Buen Pastor, produce en nosotros una adhesión irrompible, porque es la fuerza de la atracción del Corazón del Señor, la que nos mantendrá unidos, si escuchamos siempre su voz.
Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
EL BUEN PASTOR.-PEDRO BERRUGUETE.-RENACIMIENTO 
Fuentes: 
Pensamiento Cristiano, Wikipedia, Arte Historia
http://forosdelavirgen.org/43072/fiesta-de-jesus-buen-pastor-4o-domingo-de-pascua/
http://es.wikipedia.org/wiki/Buen_Pastor
http://forosdelavirgen.org/43072/fiesta-de-jesus-buen-pastor-4o-domingo-de-pascua/
http://formacionpastoralparalaicos.blogspot.com.ar/2013/04/el-buen-pastor.html

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